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12 de Diciembre: El Reto Team Inter

Eres Fuerte? Entonces acepta el Reto Team Inter........

Punto de Reunión: Team Inter (Av. Bolognesi s/n, antes del ingreso al Club Internacional)
Hora de Salida:     6.45 am
Recorrido:             Arequipa - Sabandía - Characato - Yarabamba - San Antonio - Hornillos
Siete Vueltas - Desvío Polobaya Grande - Piaca - Tuctumpaya - Mosopuquio - Cacayaco
Chiguata - Miguel Grau - Arequipa
Distancia:              110 Km. aproximadamente de recorrido total
La Ruta:                Espectacular y muy exigente. Requiere gran esfuerzo del ciclista porque llegaremos a estar a más de 4,000 msnm, sobre un terreno totalmente variado, con subidas y bajadas escabrosas, con zonas de pedregales y arena, y por supuesto, bajadas que requieren frialdad y técnica. Más que velocidad, la ruta exige del ciclista resistencia y fortaleza mental.
Recomendaciones:  LLevar cámaras de repuestos por la alta probabilidad de pinchaduras, así como herramientas. Se requiere que la semana previa el ciclista haya tenido una muy buena alimentación e hidratación. Llevar algunos bocadillos para comer durante la ruta, aunque en Tuctumpaya podemos reabastecernos. Finalmente, llevar un cortaviento, pues la hora de regreso bordeará las 6 pm, dependiendo de los descansos.
  


EL RETO.....
Es difícil describir en toda su extensión, todo lo que hemos experimentado en nuestra ruta del domingo: Ansiedad, cansancio, dolor, cólera, decepción, frío, pero finalmente satisfacción.
En verdad que el Reto Team Inter es todo un reto. No importa qué tan rápido eres, no importa qué tan técnico eres, no importa si tu bicicleta pesa más o pesa menos, no importa nada más que no sea tu voluntad de seguir y concluir lo que iniciaste.
Desde el Inter salimos unos 12 ciclistas, incluyendo unos amigos ruteros que habiendo tomado su bicicleta de montaña decidieron acompañarnos en nuestra locura.
Pensaba que en el Reservorio de Guardia Civil íbamos a encontrar toda la mancha de ciclistas del Team que en otras ocasiones nos suelen sorprender, pero nada. Si embargo en Yarabamba nos llegamos a juntar 21 ó 22 ciclistas, incluyendo Pedro y César que salieron un poco tarde y nos alcanzaron. También se nos unió Norman Peña, conocido ciclista arequipeño de amplia y meritoria trayectoria ciclística.
Todo empezó con la subida de Hornillos, la que me demoré en hacer una hora y media, y algo más creo, porque pinché llanta y tuve que cambiar cámara. Gracias a Norman por su ayuda. Pero no hay nada que hacer, Hornillos es cansador, y peor aún en esta ruta porque luego viene la trepada del Cerro 7 Vueltas, ubicado a unos 8 kilómetros más allá de la cruz de Hornillos. Ya estas alturas empiezas a sentir el cansancio porque desde que empiezas, todo es subida y más subidas. Ya desde San Antonio se regresó Alonso porque tenía que continuar con unas actividades familarias personales. Desde la cruz se regresaron 5 ciclistas más, es decir, que de los 21 que partimos ya quedábamos 15 ciclistas en ruta.
Terminada la trepada del Cerro 7 Vueltas, te encuentras con que la Ley de Gravedad es evidente, pues todo lo que sube, tiene que bajar. Enfrentamos una bajada muy accidentada, tan accidentada que terminé en medio de unas piedras con el pie derecho muy golpeado. La trocha estaba en mal estado, con zonas de tierra tipo cenicero. Por evitar caer en un "huevo" de cenicero, opté por seguir el borde superior, pero este borde cedió y para no irme de cara tiré el timón a la derecha yendo a caer sobre unas piedras que estaban al borde del camino. Puse el pie para amortiguar el golpe, pero sucedió todo lo contrario, recibí todo mi peso con el pie derecho y el dolor se extendió hasta la rodilla. Cuando me paré no podía asentar bien el pie, así que ni modo, tuve que seguir adelante con ese malestar que se fue acrecentando, al punto que en los momentos que tenía que pisar el pedal con fuerza, me resentía el dolor. Y caminar era peor, así que mientras seguía la ruta, empezaba a pensar si debía regresarme apenas pudiera.
Pasado este incidente, uno no puede dejar de apreciar el paisaje que nos rodea y los excitantes senderos por donde circulábamos, montaña pura.
En el cruce a Polobaya se despidieron de nosotros los amigos ruteros, uno de ellos sufrió una pinchadura y esperamos un poco para que terminara el cambio.... Pasando Polobaya iniciamos la subida al cruce de Pocsi, allí, en plena subida, Miguel rompió cadena. La cosa se le complicaba porque aún faltaba mucho terreno por recorrer y la reparación que se hizo con ayuda de Norman, una vez más, no garantizaba que Miguel pudiera seguir toda la ruta.
En el cruce a Pocsi tuvimos que trazar una línea imaginaria: Hacia el Oeste, los que se rinden, los que ya no pueden. Hacia el Noroeste, los que completarán el Reto Team Inter.
Yo quería regresarme porque el dolor del pie me incomodaba mucho, inclusive me quité la media y el empeine ya se estaba poniendo morado. El punto de quiebre fue cuando Pedrito me dijo: Jaime tú nunca has abandonado!!.
Carajo!!!! me fui a un lado a pensar qué hago? Mi corazón quería seguir, la aventura no me la quería perder porque esa ruta no la hace cualquiera y yo quería ser uno de esos escasos ciclistas que la completan. Por otro lado, el dolor era fuerte, caminaba cojeando, y quería regresarme. Pero decidí continuar la ruta.
Allí nos despedimos de todos los demás ciclistas. Antes de que llegarámos al cruce (Miguel, Pedro, Norman y yo que estuvimos acompañando a Miguel en la reparación de la cadena), se habían despedido Renzo y Mauricio, abortaron la ruta y se regresaron a Arequipa por Pocsi. Eran aproximadamente las 2.30 pm y hacía frío, pues estábamos a más de 3,500 m.s.n.m.. El cielo se vestía de negro amenazando llover, pero llovería? Allí se fueron Vital, Hans, César, Miguel y todos los demás ciclistas. Sólo 5 decidimos continuar la ruta: Pedrito Villena, Vito Ochoa, Jesús Luna con su hijo Samuel Luna y yo.
Pedrito tuvo la gentileza de quedarse conmigo, acompañándome, porque por el dolor en el pie pedaleaba despacio. Nos retrasamos un poco con relación a los otros 3 ciclistas porque me animé a tomarme una pastilla de Paracetamol, que aunque no me hizo olvidar el dolor, por lo menos me alivió en algo.
Y luego... por la chiva negra!!!! esa subidas a Piaca y Tuctumpaya me sacaron la m.. iércoles. Sobre todo la última, a la que Pedrito le llama la "Subida Maldita", esa que lleva a la Plaza de Tuctumpaya. Una vez más tuve que caminar, qué voy a hacer? caballero nomás, pedaleando o caminado igual me dolía el pie, así que preferí caminar y Pedrito acompañándome.
A la altura de la Plaza tratábamos de ver si Vito, Jesús y Samuel estaban esperándonos en la tienda, pero no se veía a nadie.... are... ajo... erda.... si los malditos se han ido los colgamos..... eso es lo que pensábamos con Pedrito, pero no pasó nada, porque los criters habían hecho abrir la tienda y allí estaban esperándonos, tomando su gaseosa helada y unos bocadillos. Si pues, estábamos acalorados por la subida, pero hacía frío, las gaseosas y aguas estaban como sacadas del frigider. Mirábamos el cielo lleno de nubes negras, el temor de la lluvia nos acechaba, pero la señora de la tienda intentó tranquilizarnos diciendo que todavia no era tiempo de lluvia, Allí nos tomamos un buen tiempo descansando y conversando. Acordamos institucionalizar el Reto Team Inter y a partir del 2011 esa ruta la programaremos el primer domingo del mes de noviembre de todos los años. Haremos una invitación general a toda la sociedad ciclista de Arequipa y veremos de hacer un clásico de esa ruta. Bueno, todo depende de ustedes, si apoyan la idea o no. Aunque si no la apoyan, igualito Vito, Pedro, Jesús, Samuel y yo la haremos nuevamente con todos los valientes que nos acompañen.
Reanimados retomamos la ruta, entusiasmados porque se acercaba el final y la satisfacción de completar el Reto. Ya los lentes me los tuve que quitar porque estaba tan nublado que con lentes oscuros ya miraba poco. Eran las 3.50 pm cuando empezó a llover. Ni Jesús ni Samuel tenían cortaviento, a tricota pura. Estábamos en la Pampa de Los Queñuales, la lluvia arreciando y yo al último, el más débil de los 5 y con mi pie lesionado.  Cuando la lluvia se hizo más fuerte empezaba la bajada a Mosopuquio. Me asaltó cierto temor la bajada porque nunca antes había pedaleado en lluvia, no sabía cómo reaccionaría la bici en tierra mojada, encima no podia afirmarme bien sobre los pedales... por el pie.... Hice lo que todo hombre debe hacer, me encomendé: Guárdame Dios porque en tí confío! LLegué sano y salvo a Mosopuquio, aunque la adrenalina hizo que me olvidara del dolor del pie. Qué dolor ni ocho cuartos!!! estaba prendido de los pedales como si tuviera garras en los pies, como si en vez de pies tuviera manos.
Ya estaba empapado, chorreaba agua por el casco, tenía mucho frío, tenia las manos agarrotadas, los brazos entumecidos, la vibración de la bicicleta me hacía doler los dedos y frenar me costaba esfuerzo. Sentía mis genitales y mi trasero nadando en agua, mis zapatillas y pies parecían que se había metido a un río, pero llegué a Mosopuquio sano y salvo. Allí encontré a los chicos cobijados bajo el alero de una casa y esperándome. Jesús nos contó que casi a la entrada de Mosopuquio se cayó, la tierra mojada le hizo una mala jugada y cayó de costado. Felizmente no fue grave la caída, luego de reirnos porque yo no era el único coj... que se cayó, con mucho ímpetu nos lanzamos a la conquista de Cacayaco. En ese momento la lluvia arreciaba, pero ahora que lo recuerdo me llena de profunda emoción haberlo hecho, el temor estaba alli, pero conquistar tu temor te hace grande.
Después de Cacayaco la bajada es espeluznante. La bicicleta se deslizaza como cuchillo caliente en la mantequilla. Me acomodé y agaché sobre el timón para bajar rico como otra veces, pero sentí lo que creí era una lluvia de piedrecillas y tierra. Me entraron a los ojos, a la boca y tuve que frenar. Pero no, era las gotas de lluvia que caían sobre mi cara, y mientras más rápido bajaba, más fuerte eran los impactos, así que con la seguridad de antemano, hubo que bajar más despacio, pero que rico !!!, aún con todas sus dificultades, pedalear en medio de la lluvia era como un orgasmo!!!!!
El pie? casi no me dolía, qué dolor iba a sentir si tenía los pies como metidos en una bolsa de hielo? Me apenaba ver a Jesús y Samuel más mojados que yo, porque aunque no me servía de mucho, por lo menos tenía mis cortavientos, que no cortaban el agua pero algo ayudaban, pero ellos no tenía nada. era masas de agua pedaleando. Mis respetos a los dos, padre e hijo, montañeros de pura cepa, "cagándose" de frío pero seguían sin quejarse, perdonen la grosería pero tendrían que haberlos visto encogidos cuando tratábamos de guarecernos de la lluvia en algún sitio.
Esta ruta no es para cualquiera, y aunque esté mal que yo lo diga, esta ruta no es para cualquiera, no se trata de ser el más fuerte, no se trata de ser el más rápido, no se trata de ser el más valiente, no se trata de hacerte el héroe, se trata de vencer todas las dificultades que se te presenten y disfrutarlo. Alguien de afuera diría que somos masoquistas o que hacemos ciclismo improductivo, pero, somos ciclistas de corazón, que podemos ir lejos porque hemos ido lejos, conquistando nuestras debilidades  y parándonos sobre ellas. Como diría Luchito Delgado, "ciclistas guerreros y conquistadores".
No entramos a Chiguata, nos bajamos por el desvío. La lluvia iba amainando y en esa especie de pueblito que está antes del puente, nos quedamos un rato bajo un tejado para guarecernos de la lluvia y esperar que deje de llover. Apenas paró un poco, embalamos nuevamente. Ya éramos victoriosos, remojados hasta los tuétanos pero la hicimos!!!
Paramos un ratito antes de la bajada de Miguel Grau, nos recomendamos cuidado, ya no llovía y lo más espectacular, al fondo, al oeste, se veia el sol. Mientras bajábamos la ropa exterior se nos iba secando, la sonrisa se mantenía en nuestros rostros, cansados, ateridos de frío, pero satisfechos y orgullosos de nosotros mismos. Eran las 5.15 pm, 12 horas en ruta y casi 7 horas de pedaleo neto.
En Miraflores Pedrito tuvo que ir a un grifo pues tenía la llanta baja, alguna pinchadura. Allí nos despedimos de Jesús y Samuel Luna que se iban hacia Cayma y nosotros bajábamos por la Independencia.
LLegué a mi casa a las 6.15 pm. En el camino iba pensando que me iba a dar un larga ducha de agua caliente, me iba a saciar con una riquísima comida caliente y luego a la cama a dormir.
Qué cosa? Llegué a mi casa y no había nadie. Mi esposa y mis hijos habían salido. No lo podía creer, yo había salido sin llaves, tenía hambre, tenía frío. El cortaviento estaba seco pero la tricota y el bibidí no, estaban mojados. Aún así me fui a Puente Grau a comerme un plato de Lomo Saltado de rata (supongo porque tenía un sabor raro la carne), por lo menos estoy seguro que no era res... caballo?.... llama? qué me importaba, sólo quería comer algo caliente.
Regresé a mi casa y aún no había nadie. Me senté hecho un ovillo en las escaleras y a esperar....  Empecé a tiritar de frío, pensaba en pedir ayuda a algún vecino para que me preste una frazada... me aguanté y busqué relajarme para dejar de tiritar y ponerme a dormir..... Casi lo logro, como a las 8 de la noche, una hora después de que comí, llegó la familia. Habían ido a conocer el nuevo Centro Comercial de Lambramani. Se rieron al verme sentado allí, pero no tenían idea que estaba mojado, hasta que se los conté y les cambió la cara. Una larga ducha de agua caliente, chompa, pantalón buzo, un té caliente y a dormir.
Pero esta experiencia no la olvidaré nunca. Soy un ciclista; más allá del dolor, más allá del frío, más allá de mis fuerzas, soy un ciclista armado sólo con su voluntad.
Jaime

FOTOS CORTESIA DE CESAR DEL CARPIO
























FOTOSA CORTESIA DE MIGUEL ZAPATA


























Para comunicarte con nosotros, escribe a: teaminter1984@gmail.com

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