El tiempo

12 de agosto: Taya - LLuta - El Pedregal

PREAMBULO
Este es el correo del 10 de agosto, en que Walter Ponce hace el resúmen de la ruta que haremos hacia El Pedregal:
Hola Ciclistas!
Les cuento que ya estan definidas las rutas para nuestra travesía:
1. El primer día la ruta es de sólo 33.4 Km, partimos a las cuatro de la mañana, para poder tomar fotos en el amanercer de los pueblos que (Muca) y todas las andenerias de la zona...me imagino que la vista del Ampato desde este punto debe ser espectacular. Desde taya hasta el cruce para lluta son sólo 12.6 Kilómetros (Ruta en azul). En el cruce desayunamos y hacemos las demarcaciones para no perdernos en futuras travesías.
Después del descanso partimos con rubo a Lluta, es la ruta verde y roja, yo prefiero la verde ya que es más para las bicis de montaña, esta ruta sale antes de llegar a lluta, se las mostre desde el carro la vez pasada. Este tramo es de 20.8 Kilómetros. Me imagino que la ruta la terminamos a como de lugar antes de almuerzo. En la tarde paseamos por lluta y recuperamos energías para el día siguiente.


2. El segundo día la ruta si es larga, es de 83.8 Kilómetros, desde Lluta al Pedregal, tenemos que partir muy temprano, no podemos confiarnos con el tiempo, la verdad es que salir de lluta es bastante pesado, es pura subida!. Creo que con todas las precauciones la hacemos amigos cilistas, esta ruta se las mando en trazo naranja.
Amigos, sólo queda encontranos el viernes, no se olviden ningún detalle de los conversamos: Radios, Linternas, herramientas, alimentos etc.
Nos encontramos a las 3:00 PM antes del grifo REPSOL ( Zamácola) hay unas pequeñas ferreterías, el primer local pequeño es la empresa. Hay que ser puntuales para acomodar las bicis.


Saludos.
WAPOCA

15 Agosto 2011
La hicimos!!!!!
El pasado viernes 12 de agosto 7 ciclojinetes del Team Inter iniciamos una dura travesía que comprendía los pueblos de Taya, LLuta y el Pedregal. Fueron 130 Km. en dos días, que pueden parecer muy cortos si sólo lo vemos en kilometraje, pero por el tipo de terreno, el total desconocimiento del lugar, la altura y el frío, se hizo una ruta sumamente exigente, nos guiamos únicamente (no teníamos GPS) por unos mapas impresos del Google Earth. Y no es que los 7 seamos la maravilla del ciclismo de montaña, pero con toda humildad, puedo decir que los que nos une es la perseverancia, el no rendirnos ante las circunstancias y sacar lo mejor de nosotros para dar una pedaleada más.

Dos semanas antes, el 28 de Julio, 16 ciclistas lo intentamos, pero por diversos motivos que pueden leer aquí abundantemente, no pudimos culminar exitosamente lo planeado; sin embargo, en esta ocasión, retomando la ruta donde la perdimos, logramos alcanzar nuestra meta, pudiendo disfrutar de hermosos paisajes.

Estos son los ciclistas que hicieron la aventura:
- Walter Ponce Del Castillo              - Pedro Villena
- Dante Guzmán                              - Mauricio Román
- Fernando Ibárcena                         - Jaime Virrueta
- Jesús Valdivia

Este es el relato de nuestra aventura, redactado por Walter Ponce Del Castillo:

TRAVESÍA TAYA-LLUTA-PEDREGAL 2011
El viernes 12 de Agosto del 2011 un grupo de 7 ciclistas del TEAM INTER, a las 15:40 de la tarde partieron desde el Grifo REPSOL (Zamácola) a una emocionante travesía entre Taya, Lluta y el Pedregal, acumulando más de 120 kilómetros los dos tramos de esta exigente ruta.

La intención de este periplo, es de culminar la ruta planificada en Fiestas Patrias entre Patapampa y el Pedregal, lamentablemente por falta de tiempo no se pudo culminar dicha travesía. En esta oportunidad planificamos esta actividad en dos etapas, con la intención de culminar el recorrido inconcluso de la travesía anterior. Para esto planificamos salir con tiempo para poder descansar en Taya…y realmente así fue, llegamos a la localidad de taya pasados las 7:30 de la noche, nos alojamos en el Hostal Municipal, para luego servirnos un exquisito potaje preparado por la Sra. Olinda (Secretaría del Municipio) quien gentilmente accedió días antes en esperarnos y atendernos. Después de servirnos nuestros alimentos realizamos el brindis por el cumpleaños de Pedrito, con un exquisito vino, pasando luego al Hostal para descansar, ya que al día siguiente esperaba una exigente jornada.

El día sábado 13 partimos de Taya a la 4:30 de la mañana, no hacía mucho frio, y la inmensa luna que acompañaba la madrugada le daba un marco espectacular. Este primer trecho se hace a pie, ya que son pocos los tramos que se puede pedalear… es muy empinado y pedregoso. Cuando ya eran las 5:30 de la mañana empezamos a disfrutar del amanecer en Taya, un espectáculo fuera de serie… por el oeste se ocultaba la luna, y por el este empezaba a salir el sol; creo que ahora recién entendieron mis compañeros por qué debíamos salir tan temprano ese día. Desde ese momento creo que gozamos del amanecer en todo su esplendor, verse dibujar los sembríos en los cerros como especie de mapas, me traen a mi mente los cuentos de mi infancia… ahora entiendo las narraciones que me hacia mi padre años atrás. Y es que una cosa es estar parado allí y otra que las veas en fotos y videos… realmente no hay punto de comparación. Desde este punto más alto en Taya, se inicia una ruta más reposada, con la compañía de los primeros rayos del sol que hace que los contrastes con los cerros sea más fuerte; en mi mente queda ese hermoso cielo azul, con el contraste de la aridez de los cerros y el verdor de la campiña… creo que fue una de las experiencias más hermosas de estos últimos tiempos.










Después de pasar por los dos poblados, nos acercamos al desvió que nos llevará a Lluta, la única ayuda que tenemos son los mapas impresos del Google Earth... al realizar la consulta con los mismos, deducimos que el dichoso desvió está más arriba, por lo que decidimos pedalear un poco más. Es en esta parte que ingresamos en un periodo de incertidumbre, ya era casi las nueve de la mañana y no habíamos desayunado… creo que algunos entraron en temor. Bueno lo más atinado en estos casos es revisar con detenimiento nuestro único elemento de referencia (los mapas) y allí vimos claramente el caserío de unos pastores, en el que hay un pequeño desvío. Decidimos regresar e ingresar por allí y encontrar el camino que nos llevará a Lluta. Después de un nutrido desayuno, regresamos a la ruta prevista, realizamos la demarcación correspondiente, para que en futuras travesías, los Bikers tengan una adecuada referencia.










Desde este punto la ruta es muy relajada, siempre acompañada por un hermoso paisaje… donde el Volcán Ampato con sus 6,225 MSNM le dan un marco especial a la mañana. Todo ya caminaba de maravilla hasta cuando llegamos a una apacheta, la cual es edificada con la misma intención que la anterior de Patapampa; es hecha con el fin de rendir culto a sus Apus; hay la costumbre de hacer un pago a la tierra antes de ingresar a esta zona. En este punto hay un camino de herradura que hace perder un poco el ritmo, nos detenemos para hacer las verificaciones correspondientes, y determinamos que debíamos seguir la carretera, la cual no está en uso, y hay trechos de la misma en que desaparece. Bueno, la cosa es que retomamos nuestro camino original, para esto nos habíamos distanciado un poco de Jesús… nos preocupamos un poco, lo llamamos por radio para ver su ubicación, y nos indica que esta con problemas con su estómago esta con la “bicicleta” uyyyyy! menudo problema. Fernando, Dante y quien les habla tuvimos que esperar a nuestro compañero y darle los primeros auxilios, recayendo tan delicada misión a mi persona… premunido de todo lo necesario me acerque con mucha cautela a mi compañero, ya que estaba como el Ampato en erupción. Lo atendimos como se debe, y le dimos una buscapina para apaciguar la furia desencadenada por unas aceitunas consumidas el día anterior.




Después de valiosos minutos reiniciamos la travesía, es cuando nos damos cuenta que la llanta trasera de Fernando esta baja, no quedo otra que inflarla un poco para dar alcance a nuestros compañeros Pedro, Jaime y Mauricio que se habían adelantado, ya llevan más de 40 minutos en larga espera. Continuamos camino todo lo que se pudo hasta alcanzar el siguiente desvío que nos llevara a Lluta, es aquí donde aprovechamos para parchar la llanta, dándonos cuenta que la delantera sufría la misma suerte. El asunto es que aprovechamos para descansar un poco y hacer la señalización correspondiente; luego de algunos minutos retornamos a la ruta que va por la izquierda hacia una ladera llena de espinas… el subir de esta parte es lento y con un poco de miedo por las espinas, todos estaban atentos a las venditas “ccorotillas”, parecía campo minado porque apenas terminabas de esquivar una “ccorotilla” y ya estabas cayendo sobre otra. Al terminar la cuesta, la carretera prácticamente desaparece, ya estamos en una ladera que por el poco uso y las lluvias, la antigua carretera de Lluta no existe. Desde este punto caminamos sólo por intuición, llegando a la parte alta donde encontramos la carretera pero está intransitable. En este punto aprovecha Jesús para cambiar su llanta que también había pinchado, y el resto hace un reconocimiento de la zona… nos acercamos al borde de la quebrada para gozar de un gran espectáculo, es un paisaje increíble, con unos acantilados que quitan la respiración, por un momento nos olvidamos de la angustia de la ruta para simplemente gozar del regalo de la naturaleza!... ya relajados y con un nuevo ánimo decidimos cortar camino y alcanzar la carretera en la parte alta.

Cuando llegamos a esa parte alta encontramos nuevamente la carretera, que está más transitable, y nos subimos a las biclas para no dejarla más… es un descenso que no tiene nombre, todos iniciamos una nueva etapa en esta travesía… los cinco con los sentidos bien puestos empezamos a bajar, me gustaría ver ese espectáculo desde lejos…. el verdor de las montañas y los 7 bikers haciendo de las suyas en estas empinadas bajadas. Desde este punto todos se quedaron mudos, y es que la bajada tiene de todo, no hay tiempo para comentarios, todos quieren disfrutar del momento, nos olvidamos de fotos, videos etc. Todos conectados a sus bicicletas, y sintiendo el estruendo de las llantas sobre la grava y la piedras que salían como proyectiles de cuando en cuando. Creo que todos hemos pasado algún momento de angustia… el mío fue al dar una curva, no pude controlar la bici, casi me paso de largo… pero con un reflejo casi automático pude salir de este engorroso momento. Algunos, como Fernando se dieron el lujo de hacer unos cortesitos, para contrarrestar la furia de los bikers expertos que bajaban raudos por la colina. Cuando pasaron algunos minutos vemos que Jaime se nos perdió, casi se sigue de largo por otro sendero, pero felizmente se dio cuenta a tiempo y pudimos contactarnos con él por medio de los radios que habíamos llevado. No tengo el tiempo contabilizado, pero sé que son más de 18 Km. extremos dignos de volverlos a repetir.





Cuando llegamos al cruce de la carreta con Lluta, en un punto donde hay una cruz, todos allí nos reagrupamos y rememoramos lo que acabamos de culminar… un súper descenso! todos comentaban con el resto de adrenalina que quedaba en los cuerpos, creo que hasta por los poros se notaba la felicidad de haber culminado tan hermosa etapa.

Repuestos de semejante experiencia, decidimos bajar el último tramo que nos lleva a Lluta, es pura carretera y se hace a mucha velocidad; cuando ya estamos decididos a partir Jaime se da cuenta que olvidó su mochila en la cruz, no tuvo otra que regresar y recoger la misma, quedando muy atrasado. Después de algunos minutos llegamos a la plaza de Lluta, era casi las dos de la tarde, pero con tan mala suerte que no encontramos nada para comer, el restaurante estaba cerrado, tuvimos que improvisar un refrigerio relámpago para apaciguar el hambre, Pedrito trajo las negritas respectivas para recuperar las energías perdidas. Luego de un prolongado descanso nos instalamos en el Hostal, ya con más tranquilidad buscamos comida para más tarde y salimos a pasear por el pueblo, y tratar de definir la partida del día siguiente. Ya por la noche nos servimos algo de comida y pasamos luego a nuestras habitaciones a descansar, ya que teníamos que levantarnos temprano







Al día siguiente nos levantamos 5:30 am, ya que no sonó la alarma, Fernando se durmió sobre su celular y no escuchamos la misma. Creo que la emoción de su cumpleaños lo mantenía despierto, pero en este último tramo, quedamos profundamente dormidos. Después de levantarnos y preparar las biclas, salimos a la plaza para cantarle su respectivo “Japi Berdi” a Fernando. Luego de tan emotivo momento partimos casi a las 6 de la mañana para cumplir la segunda etapa de nuestra travesía. La salida es por la parte sur del pueblo, donde hay un pórtico de ingreso, desde este punto se inicia una subida muy suave en comparación de los que nos espera pasando el rio.










Heeeyy !!!!!.... Vamos !!!!!!

Desde este punto la cosa es seria… multipliquen por tres la subida de Hornillos, creo que ese sería su equivalente, pero en este caso es pura trocha, y el sol infernal que hace que te deshidrates más seguido. Bueno, el asunto es que pasado las ocho de la mañana paramos para desayunar, yo la verdad que estaba empapado, tuve que quitarme la ropa para sentirme más fresco. En este punto todavía nos acompaña un paisaje espectacular, incluso encontramos en esta parte algunas ruinas, de algún asentamiento humano; Mauricio aprovecha el tiempo para parchar su llanta, y muchos de nosotros para acomodar las cosas. Pasados unos treinta minutos reanudamos la subida infernal, es una subida zigzagueante, que no tiene cuando acabar… cuando pensamos que ya acaba todo, se inicia un nuevo tramo con menos subidas, pero largo e interminable como el primero, al final hay un desvío… es desde este punto donde sentimos mayor holgura, ya que desde aquí hay algunos tramos de descenso, pero siguen al fondo otras subidas. Como se dice a mal tiempo buena cara, después de algunos minutos sentimos comodidad, al fin terreno plano y algunas bajadas, este tramo es larguísimo, no tiene cuándo acabar, para muchos creían que ya se estaban dirigiendo a Huambo, y ya pensaban excomulgarme jajajaja!... pero después de algunos minutos llegamos al desvió de Huambo, donde hay un pórtico de ingreso, es allí donde realizamos un reagrupamiento y descanso respectivo; ya que faltaban más de 50 Km por recorrer, el agua en esta ruta es escaza… no es como en la etapa anterior, donde teníamos una cantidad de riachuelos procedentes de los deshielos del volcán Ampato para abastecernos.





Desde este punto es otra historia diferente, estamos en la carretera que une el Pedregal con Huambo, la misma que no tiene el mantenimiento de antes… cuando el proyecto de MACON estaba en marcha. Ya se pueden imaginar el estado de la carretera… pero lo favorable es que es bajada, se lograba imprimir hasta 60 Km/hora, llegó un momento que los músculos llegaron a doler por la tensión constante, brazos, muñecas, hombros etc. Una experiencia diferente a las anteriores, donde tienes que poner en práctica toda la pericia de manejo posible… no hay espacio para errores. Fernando en unas de estas curvas perdió el control de la bici y cae aparatosamente, golpeándose el brazo, dándose un golpe en la muñeca; terminó con un “churrasco” en el brazo y un dolor increíble. Esta parte de la ruta es una experiencia a las anteriores, ya que son bajadas interminables, el tipo de agotamiento es diferente al de las subidas, en este caso duele los músculos, pero de tensión constante… incluso duelen los dedos de las manos.

Cuando nos encontramos a la altura de Huacán, es una vallecito donde hay un santuario, donde la ruta se hace más holgada, no hay bajadas tan pronunciadas. En esta zona cuando descendíamos para reagruparnos, Jesús muerde su llanta trasera, ya se imaginan como quedo esa cámara con el peso pluma de nuestro querido amigo jajajaja. Allí con Fernando y Jaime tuvimos que ayudarlo un poco pues el disco se había soltado y encajaba bien en su lugar, ya que los demás ciclistas esperaban más adelante para nuestro descanso pactado para las 12 del medio día. En este punto Fernando aprovechó del descanso prolongado para realizarse las curaciones respectivas, y el resto se refrigeró un poco y se dio el respectivo mantenimiento a las bicis limpiando cadena y desviadores del polvo acumulado en ellos.




  
Después de media hora partimos rumbo al Pedregal, para esto faltaban 16 Km todavía, y recién se inicia una extensa planicie, la cual se hace un poco tediosa… realmente no es complicada, pero con el cansancio y la sed de muchos, la hace por momentos interminable… por mi mente pasaba una refrescante gaseosa o simplemente un sorbo de agua fresca, mi lengua la sentía acartonada a mi garganta, lo único que pensaba en este momento era en llegar… hasta que en el camino encontramos a nuestro querido Dante “Locomotora” se había quedado justo al inicio del Pedregal, estaba parchando su llanta, un grupo se quedó ayudando, el otro siguió camino al encuentro de la primera tienda que encontremos…y así fue. Jaime llego a la 1:45 PM si se dio su remojón por dentro y por fuera, lo mismo hizo Fernando; después de este prolongado remojón de agua fresca, nos felicitamos mutuamente por la hazaña que acabamos de cumplir. Después de algunos minutos llegaron los cuatro compañeros que faltaban… desde este punto faltaban solo tres kilómetros para llegar al centro poblado del Pedregal, ya lo hicimos con un ritmo más tranquilo, hasta conseguir algún restaurante para alimentarnos como se debe. Llegamos a una cuadra de la plaza principal, donde un restaurante lucia una llamativa carta en la calle mmmm! Un lomito a lo pobre, un saltadito… Bueno, la cosa es que todos se dieron el gusto de comer algo rico y brindar con su respectiva negrita por los cumpleaños de Pedrito y Fernando.

Cuando terminamos nuestros sagrados alimentos, nos trasladamos al terminal, donde encontramos unas colas interminables, así que decidimos buscar un bus que nos lleve para Arequipa sin complicaciones… así lo hicimos, encontramos uno que nos trasladó a las 6 de la tarde, rumbo de regreso a nuestras casitas. De esta forma hemos cumplido una de las rutas que me quitaban los sueños en estos últimos años… que les puedo decir, misión cumplida, y gracias a los seis valientes ciclistas que me acompañaron a culminar este proyecto.




COMENTARIO DE PEDRO VILLENA
Walter; interesante tu relato, nosotros que hemos vivido esos momentos lo podemos comprender y visualizar mejor y volver a sentir la emoción del momento. En tu relato, es interesante recalcar cuatro momentos, dos el primer día y dos el segundo. En el primer día, la bajada tiene dos componentes diferentes, la primera de pura vegetación, con pequeños arbustos y peligro de corotillas, donde por la velocidad ya no interesa las espinas y con el peligro de que los arbustos escondan una piedra de ciertas dimensiones que nos podían hacer volar por los aires y es donde se pierde Jaimito al quedarse retrasado, y la segunda parte de la bajada es pura piedra, parecía que en vez de plantas había piedras, esta parte es muy exigente y muy peligrosa, en esta parte todos los ciclistas nos llenamos de adrenalina y bajamos a mucha velocidad, es milagro que nadie se haya accidentado; yo llegue con la llanta en el suelo, no me desprendía de Mauricio y llegamos juntos a la cruz a toda velo, no sé si volvería a cometer esa locura, vedad que es la bajada más dificil que he hecho durante mi período de ciclista, siempre decimos tener cuidado, pero el momento de iniciar la bajada, nos olvidamos de todo y solo queremos estar adelante  o junto a los primeros. Volverla a hacer?, Claro me apunto; siempre queda la esperanza de volver y repetir la historia.
En el segundo día, también hay que recalcar los dos momentos, el primero lo has relatado muy bien, la subida es interminable, el segundo momento es la bajada en un camino terriblemente encalaminado, es la bajada más larga que he hecho, dos horas o más, pero con un encalaminado endiablado, que te sacude todo- milagro que Jesus no tuvo otro percance estomacal- y te duele los brazos, ni hablar de la sentadera, extrañe mi bicla doble. Al comienzo no me desprendía de Jesus que bajaba por gravedad (por el peso que tiene), pero para mi suerte uno de sus tantos paquetes de su interminable equipaje estuvo a punto de caer, lo pase y deje.
En conclusión, una ruta muy exigente, no recomendable para novatos.
Felicitaciones a ti Walter y en especial a nuestro Coordinador Jaimito por haber impulsado esta aventura; quedan otras que hay que hacerlas: Atiquipa, Sumbay, etc.
Saludos

Video del 28 de Julio: Patapampa - LLuta


Video del 13 de Agosto: Taya - El Pedregal


Para contactar con nosotros escribe a: teaminter1984@gmal.com

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