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Octubre 23 : Laguna de Salinas

RESERVA NACIONAL SALINAS Y AGUADA BLANCA
La laguna Salinas es una laguna de agua salobre y está rodeada de turberas y bofedales.
La Reserva Nacional de Salinas y Aguada Blanca se encuentra ubicada en las provincias de Arequipa y Caylloma, del departamento de Arequipa, y la provincia de General Sánchez Cerro, del departamento de Moquegua. Abarca una superficie de 366 936 hectáreas y se encuentra a una altitud promedio de 4,300 m.s.n.m.
Partiendo de Arequipa, se accede a la Reserva por tres vías: la carretera Arequipa - Yura - Juliaca, la antigua carretera de Cabrerías y la carretera Arequipa - Chiguata - Puno.
La Reserva se encuentra extensamente poblada. La mayor parte de su territorio pertenece a trece comunidades campesinas, y hay más de cien propiedades privadas reconocidas por la legislación vigente. Las cumbres del Misti y el Chachani son las únicas que no tienen propietarios. Políticamente, el ámbito de la Reserva pertenece a cinco distritos de tres provincias ubicadas en dos departamentos: Arequipa y Moquegua.
Para más detalles del lugar y su ubicación, ver detalle en el siguiente enlace.

Habíamos previsto salir 27 ciclistas, lamentablemente, por diversos motivos, 7 se quedaron en la ciudad y 20 iniciamos la aventura a la Laguna de Salinas.
La ida fue en bus, con un tiempo de viaje de alrededor de 2 horas. El regreso tiene una distancia de 70 Km. aproximadamente.

COMENTARIO DE HENRY VILLALTA
Ruta a Salinas con el Team Inter
Los primeros rayos de sol de un maravilloso domingo me levantan de la cama diciéndome que ya es tarde y es tiempo de enrumbar hacia el punto de partida: el Inter. Un brillo inusual brota de mi bicicleta mientras tránsito por la calle asfaltada, ¿será que está recién limpiada y aceitada?, ¿o que el reflejo de luz sobre la pulida superficie metálica vaticina que será una de las más espectaculares rutas de montaña?, deseo quedarme con la segunda alternativa!.
Veo el bus cerca de la entrada del Inter y presuroso me acerco en compañía de Alonso, pues es hora de empezar la aventura, nos esperan unas horas de recorrido dentro de un bus que conservará el calor de sus pasajeros y nos hará llegar a una hora adecuada a nuestro destino.
Un paisaje de inmensa extensión nos acoge a nuestra llegada, no hay ni una persona, solo algunas casas, mucha arena y algunas llamas a lo lejos. Una gran mancha blanca que se extiende hasta el horizonte, nos dice que es la marca de la laguna de salinas. Pedro nos dice que hay unos ojos de aguas termales más adelante a los cuales debemos ir, y es así que comenzamos a montar nuestras bicicletas con los ánimos realmente recargados.
EL terreno que rodamos parece alfombrado con gran cantidad de vegetación, rodeado de riachuelos cristalinos que salen de un par de pozos naturales de agua. Estos son los ojos de aguas termales donde el agua esta tibia y da ganas de meterse para contrarrestar un poco el frio del lugar a 4380 msnm. La imagen del lugar nos embarga con su grandeza y tranquilidad, aunque el aire es puro y queremos llenar nuestros pulmones con él, se nos es difícil ya que no estamos acostumbrados a ésta altitud.
Continuamos nuestro camino atravesando la gran mancha blanca, la laguna de salinas. Un sonido interesante sale por debajo de nuestras llantas, sonido que me recuerda lo crocante de un pan recién salido del horno, o lo crocante de un chicharrón arequipeño, pues el sonido es la ruptura de las estructuras formadas por la sal cuando rodamos sobre éstas, sonido que acompañado por la música de mis audífonos, convierte el recorrido del lugar en mágico.
Un gran torbellino nos despide del recorrido en el salar, una columna de viento pasa desgarrando la superficie del salar mostrándonos su poder y la suerte que tuvimos de no estar allí en este momento que se formó. Tenemos un gran recorrido por delante y debemos empezar lo más pronto.
Aunque el sol nos acompaña en todo momento, el frio y lo seco del lugar nos quieren frenar a lo largo de la pampa arenosa, un continuo y fuerte viento quiere ayudar a detenernos como queriendo mantenernos aquí y no dejarnos escapar a la ciudad varios kilómetros abajo. Así, con algo de esfuerzo adicional, logramos llegar al túnel de Salinas, hito importante desde donde, después de un gratificante descanso, empezaremos la bajada hacia el pueblo de Chiguata.
EL camino de descenso es completamente legible, se pueden distinguir toda la trocha y los cortes del downhill que llegan a los poblados existentes algunos kilómetros más abajo. Decido ingresar a uno de los cortes para aprovechar al máximo la adrenalina. El paraje es realmente espectacular. Acompañado únicamente por mi bicicleta y el sonido el viento, recorro los esbeltos senderos, invadidos por la vegetación y una gran cantidad de rocas de todo tamaño, recuerdo lo difícil y técnico que es pasar por estos senderos.
Pasando algunos kilómetros de este sendero, comienzo a sentir la soledad y el pensamiento comienza a imaginar la gravedad de algún posible error; esos pensamientos me hacen bajar el sendero con mayor cuidado para poder reaccionar más rápido ante cualquier imprevisto en el terreno. El corte es largo, un aproximado de 6 km antes de llegar al poblado de Cachamarca, desde el cual se puede llegar a Chiguata.
A mi llegada a Cachamarca, un problema de coordinación y conexión me aleja de mis compañeros, la señal del celular juega en contra de mí, forzándome a continuar con la ruta, rodeado de numerosas chacras y andenes, hacia Chiguata; desde ahora mis acompañantes son mi bicicleta y un canal de agua que comparte la misma velocidad que mi bicicleta.
Esperando encontrar a mis compañeros, llego a Chiguata, lamentablemente nadie había llegado, peor aún, no había forma de comunicarme con alguno de ellos. Pues decido pedir información a un policía y raudamente parto en busca de mis compañeros que, según el policía, habían partido hace unos 20 min.
En este momento tenía 2 pensamientos que se golpeaban muy duramente: uno era que todos se habían ido hacia Arequipa dejándome atrás, y el otro y más creíble, era que aún me seguían esperando en las alturas de Chiguata, lo malo es que no había forma de saber a qué altura se encontraban y que tan cierto era.
De retorno a Arequipa, finalizando la magnífica aventura, es importante advertir los errores para no cometerlos en las próximas aventuras…
Henry V.





A nuestras espaldas está el volcán Pichu Pichu, y detrás, la ciudad de Arequipa



Disfrutando del salar y diviertiéndonos con el sonido de la sal hecho costra que crujía a nuestro paso
















COMENTARIO DE JORGE OSPINA
UNA EXPERIENCIA ALUCINANTE
Desde el mismo instante que nos reunimos en la entrada del club
Ya se podía sentir en el ambiente una atmosfera de júbilo y adrenalina., la ansiedad se incrementaba cada vez mas conforme una a una fueron acomodando las bicicletas en la parrilla del bus; como era de esperarse algunas no tan bien “acomodadas” pero en fin…
Llegó la hora de partir rumbo a la laguna de salinas situada a 4.380 msnm según el GPS de Gabriel, en el camino no podían faltar las bromas, chistes y comentarios jocosos que amenizaron el viaje. Fueron más de dos horas de recorrido sinuoso por tramos pavimentados y carreteables donde las náuseas no se hicieron esperar, para lo cual Rafa, como de costumbre, tenía el remedio perfecto para la ocasión; el regalo de los dioses y de la pachamama: COCA Y LLIJTA, que desde tiempos inmemorables es sabido que cura el mal de altura o soroche.
Al llegar al caserío de los mineros de sal, todo como por arte de magia cambió; ya no se sentían más las náuseas, ni tampoco el mareo, una gran excitación se podía percibir en el ambiente.
Después de revisar minuciosamente las bicicletas y de hacer algunos ajustes, pedaleamos camino al los afloramientos de aguas termales donde aprovechamos para sacar algunas fotos.
La verdadera aventura comenzó cuando decidimos atravesar el salar, una distancia que para algunos parecía interminable, donde solo se podía oír el ruido del viento y el crujir de las costras de sal al paso de las llantas; un terreno bastante interesante, pues por tramos parecía favorecer las pedaladas, pero otros, al contrario, exigían más fuerza; fuerza que parecía salir del mismo espíritu de la laguna pues el paisaje no daba para menos. Espíritu que se manifestó varias veces en forma de remolino o torbellino tan perfectamente definido que podíamos ver su vórtice y como se elevaba hasta el cielo.
Una vez terminada esta travesía continuamos por carretera destapada y con vientos laterales helados rumbo al túnel, nuestra siguiente escala; donde comenzaríamos nuestro descenso, por momentos rodar se hacía muy fácil excepto por las curvas que aparte de ser cerradas tenían arena muy suelta, casi como talco, lo que hacía aun mas técnico el descenso. Todo parecía ir muy bien, incluso acortamos camino por algunos trechos de desvío aún más inclinados y tortuosos es decir un DOWNHILL técnico que por tramos obligó a cargar las bicicletas al hombro hasta bajar toda la montaña y llegar a una pequeña quebrada, donde por momentos parecía habíamos perdido la ruta; pero la pericia y experiencia de nuestros guías pronto nos encamino de nuevo hacia la población de CHIGUATA, donde a nuestro encuentro celebramos con la bebida típica de la región y definitivamente la favorita de los arequipeños, tampoco faltó un suculento choclo con queso. Finalizado este pequeño refrigerio algunos aprovecharon las escasas horas de la tarde para culminar su travesía y llegar a Arequipa antes que cayera la noche. Otros por el contrario preferimos quedarnos a almorzar y continuar el recorrido con energías nuevas y con algo de ayuda claro, pues dadas las circunstancias y que ya entraba la noche no nos quedó otro remedio que decirle a los efectivos de la POLICIA NACIONAL DEL PERU que nos dieran un jalón hasta la entrada de Arequipa donde agradecidos nos despedimos de los uniformados.
Gracias a Dios llegamos sanos y salvos a nuestras casas con el cansancio y la satisfacción que solo experimentan los vencedores y como dice FREDDY MERCURY “THE SOW MUST GO ON” EL SHOW DEBE CONTINUAR que nos depara el otro domingo? Solo Dios lo sabe
POSITIVAMENTE
JORGE ENRIQUE OSPINA S.





Lugar de donde brota agua caliente y gases del interior de la tierra.


Uno de los espectaculares torbellinos de los que fuimos testigos

Después de haber cruzado el salar, tomamos un descanso para rehidratarnos y comer algunos alimentos que nos ayuden a reponer las energías. Luego continuaríamos camino por el sendero que se nota a espaldas nuestras.

Otro de los espectaculares o mini tornados


Uf!... lo que nos espera.... a gozar.... !!!!

COMENTARIOS DE HECTOR BALLON
Estimados amigos a continuación les envío algunas fotos y un breve relato de lo acontecido el día de ayer
Partimos a las 6:50 am del Club Internacional y todos estábamos de acuerdo en que la movilidad debería ser adoptada como la movilidad oficial del TEAM para rutas largas.
Llegamos a la laguna de Salinas antes de las 10 y poco después partíamos rumbo a un ojo de aguas termales. Después de una larguísima sesión de fotos y con gran algarabía iniciamos la travesía propiamente dicha atravesando el salar, al culminar en el otro extremo fuimos testigos de un impresionante torbellino que levantaba partículas de sal, desde ahí empezamos el descenso hasta el túnel, pese a que era un recorrido de bajada y debido a la arena suelta y al fortísimo y muy helado viento en contra, la velocidad promedio era de 10 km por hora.
En el túnel constatamos que el solitario cóndor Félix había subido hasta ahí para esperarnos.
Después de reagruparnos iniciamos el descenso hasta Chiguata,, algunos haciendo gala de su pericia bajaron a una velocidad pasmosa hubo algunos atajos que no salieron muy provechosos pues eran demasiado técnicos o prácticamente intransitables.
Nos detuvimos a la mitad del recorrido por un pinchazo y a la vez sirvió para reagruparnos. Ahí fue donde empezó el vía crucis pues constatamos que Henry estaba como no habido y después de más de una hora y pico de espera y luego de preguntar a una pequeña combi que bajaba si lo habían visto, optamos por seguir bajando, lamentablemente el último atajo que tomamos no conducía a ninguna parte y terminó por extenuar las últimas fuerzas que quedaban y ya no quedaba nada del jolgorio con el cual habíamos iniciado.
Finalmente después de desviarnos nuevamente y tomar una ruta que conducía a Cachamarca y no a Chiguata los últimos sobrevivientes del Team Inter silenciosamente enrumbaron hacia Chiguata en donde la mitad del team se reunió en la plaza, otros optaron por tomar una combi con destino a la ciudad pues ya se hacía muy tarde.
Saludos
Héctor Ballón

En la Av. Bolognesi, nuestro lugar de concentración, embarcando las bicis



En medio del salar de la Laguna Salinas


El Team Inter

Extrañas figuras....


En época de lluvia, la laguna suele llenarse hasta medio metro de altura, hoy está seca

En el túnel, antes de empezar el largo descenso

Al medio de la siguiente foto se puede apreciar el interminable serpentin por donde teríamos que bajar

Estas son algunas fotos tomadas por nuestro amigo Berly:
































Para comunicarte con nosotros escribe a: teaminter1984@gmail.com

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