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Mayo 20: Añashuayco - Uchumayo - Huayco

Exactamente, la ruta que hicimos recorrió los siguientes puntos de referencia, partiendo desde nuestro lugar de concentración ubicado en la Av. Bolognesi:

Carmen Alto - Radio Azul - Aeropuerto - Ciudad Municipal - Canteras - Añashuayco - Uchumayo - El Huayco - Tiabaya - Alto Amados - Pampa de Camarones - Arequipa

Haciendo un total de 65 kilómetros recorridos variando éste según el domicilio de cada ciclista, pero es un aproximado.

Hasta Ciudad Municipal es de todos conocido, no hay nada que aclarar, excepto que algunos compañeros ciclistas que salían despúes de tiempo, decidiero ir directametne hasta allí subiendo por la Av. Ejército y posteriormetne por la Av. Aviación sin pasar por Carmen alto y Radio Azul.

Las cosas se nos complicaron cuando decidimos bajar a la zona de las Canteras de Sillar, porque las invasiones que habían en el lugar han cambiado la geografía ocasionando que nos "perdiéramos", por llamarlo de alguna manera.

Sin embargo, luego de curzar algunos cerros pudimos ubicarnos y bajar a las famos Canteras, para posteriormente llegar a Añashuayco y continuar hasta Uchumayo, donde nos decimaos un buen tiempo a tomar Chimbango. La anterior búsqueda del camino, las cuestas constantes y el calor reinante, nos cansaron bastante, por lo que dicha bebia espirituosa nos cayó "a pelo".

Posteriormente, decidimos continuar el retorno hacia Arequipa por el margen derecho del río Chili para salir por la zona de El Huayco y Tiabaya.

Nuestro Compañero "Lechuga" nos había comentado que en el pueblo de Alto amados se celebraba una fiesta en honor a la Vigen de Guadalupe, por lo que 5 ciclistas, de los 20 que salimos inicialmente, decidimos acercarnos al lugar para apreciar la música de los charros y Sayas.

Vladi y alfredo bajando por una ladera peligorsa hacia las Canteras





Arturo y un artesano del sillar

















Nuestro amigo Walter Amésquita, conocido como el Narrador de Cuentos, nos hace un detalle de la ruta desde su punto de vista:

Salimos como 20 y arrancamos rumbo a Carmen Alto, pasando por la entrada al Latigazo, seguimos por la Tomilla y llegamos de un tirón hasta el grifo de Radio Azul. Es bueno comprobar que lo que antes hacíamos a plazos, esta vez fue de un solo pepo. Previo descanso, seguimos por la ruta planteada hasta llegar a las fruterías ambulantes del Cono Norte. Aquí nos esperaban algunos compañeros que se dirigieron del Inter en forma directa.

Bueno la ruta estaba trazada, pero desde el saque ya empezamos a tener dificultades porque no encontrábamos la entrada a las canteras. Busca que te busca la ansiada entrada, nos encontrábamos en unos lugares que antes nunca habíamos visto. Es que el afán de la vivienda propia ha hecho tremendos cambios en la geografía.... las invasiones..... Si, inclusive, hasta llegamos a un circo y vimos un accidente: un desubicado microbusero, al arrancar su carro, casi aplasta a un perrito que estaba descansando cerca a la llanta delantera. Ante el hecho, prestamente se acercó Fredy, el Ricolás, alzó en vilo al accidentado y le dio los primeros auxilios. No sabemos en que terminó su terapia o si le dio respiración boca a boca.

Aquí se dio el primer aviso del cisma en el grupo, porque, desde que salimos se corria la voz de ir a Alto de Amados, donde estaban de fiesta, con baile, chelas y cantantes incluídas. El mentor del evento fue Lechuga (alias Alfredo). Como Pedrito era el guía de la ruta, en esta oportunidad, manifestó que teníamos que cumplir lo planificado sea como sea. Bueno, seguimos la ruta pero adivinando porque estábamos más perdidos que huevo en cebiche o como Marco buscando a su progenitora.

De tumbo en tumbo, de pampa en pampa, de quebrada en quebrada seguimos en la misma situación: extraviados. La idea fija de Pedrillo era encontrar la salida hacia Uchumayo, apoyado en la ruta que habían hecho un grupo de ciclistas una semana atrás. Pero la ruta en mención nunca la encontramos.Y la hora avanzaba y avanzaba. Después de idas y venidas, marchas y contramarchas (con granp...ateadas incluídas) llegamos a la salida para ir a La Joya (Pampa La Estrella). Osea que estábamos en nada. Aquí se suscita una pequeña controversia: si seguiamos hasta Uchumayo (sin saber por dónde) o terminar la ruta en Alto de Amados.

Se planteó que los que no seguian la ruta, eran como seres sin decisión propia porque se dejaban jalar por lo que no querían continuar. Se refutó tan inverosimil planteamiento diciendo que, eso de "borregos" era ofender la inteligencia de los presentes, porque si alguien decide no seguir la ruta (sea cual fuere el motivo) era su voluntad y punto. También se dijo que el guía debería saber o conocer la ruta para no estar en estos trances. Lo que molestó al grupo fue el planteamiento taxativo y amenazante del Coordinador: la ruta está planteada, yo voy aunque sea solo y si quieren... me siguen. Eso era pensar en su ego (a decir de algunos) y no en el grupo, al que se debe. Bueno, ante tal situación, algunos se retiraron y los demás seguimos. Así es como llegamos a una quebrada muy frondosa pero sin salida. Desandamos lo andado y seguimos por una ruta que hace tiempo la hicimos con Alonso (quien sí tenía un mapa) y así es como llegamos a lugares ya conocidos. La vía que estábamos buscando, nunca la encontramos pero ya estábamos en la parte alta de Uchumayo. La hora ya estaba muy avanzada. Pedro, siempre tan pertinaz, logró su objetivo: pese a estar perdidos, nos llevó a buen puerto y cañero como dijo ser, bajó una pendiente exigente... pero caminando. Para mí, esta situación fue la que me hizo olvidar el cansancio y la sensación de estar andando sin rumbo. Así arribamos a Uchumayo y después de bajar la "bajada" que si es cañera, aterrizamos en la picantería "El chimbango maldito". La primera visión que tuvimos, fue la presencia de dos señoritas que estaban prestas a atendernos, a quienes las hemos conocido, hace tiempo atrás, cuando eran nenitas. Se pidieron las jarras de chimbango de tres higos. Como ya saben, el más contento con esto, fue Alfredo y Pedro, este último toma el brebaje por salud, para la próstata porque es más suave que el dedal por el anual (comprenden, no? dedal=dedo...).

Muchos tomaron el trago por primera vez, otros con mucho miedo, debido a que dicen que se te viene una bicicleta al estómago que no hay calcetín que te aguante la limpieza. Después de darle buen fin al chimbango, se vinieron las negras y las negras. Ya con la sed apagada y medios picotones, previa cancelación de la cuenta, nos retiramos.

Se planteó la posibilidad de regresar en combi y Vlady, que fue como emisario a buscar una, abordó silenciosamente la movilidad y arrancó. Lo peor fue que ni siquiera se despidió aunque sea agitando las manos. Ni modo, la realidad era fuerte, tendríamos que regresar a Arequipa, vía Huayco. Cruzamos el colonial puente de sillar que está sobre el fétido río Chili y ya estábamos en la orilla opuesta a la variante. Felizmente que parte del trayecto está asfaltado y así es como llegamos a una casa que está abandonada donde nos sombreamos. Retomamos la ruta y después de caminar por una acequia, empujar la bici por unos arenales, pasar por una cantera de agregados; arribar a la casa con su tranquera y bajar por una ruta con sanjas, finalmente llegamos al parque de la parte alta del Huayco. Un descanso y a seguir hasta llegar a la pista que nos llevaría a Cerro Verde (el pueblo y no la mina) y de allí, hacia Tiabaya, con la subida del cuartel incluída. En el grifo, nuevamente se plantea la visita a Alto de Amados y de ahí, a la casa de Lety. ¿La hora? 5 p.m. y recién estábamos en Tiabaya. Francamente el tiempo ya jugaba en mi contra y aunque podía ir al lugar, no lo hice porque siendo tarde, encima se demoraban para decidirse. Finalmente me retiré con Juan Carlos ya que Alfredo; Pedro, Arturo, Rafael y Jaime, prefirieron seguir hacia Alto Amados de curiosos para ver qué había.

En la ruta, cerca a la Cecilia hay una pequeña iglesia en donde estaban festejando con todo, conjunto musical y cantante incluída con vestimenta mínima. Aquí hubiéramos estado, creo, mejor. Seguimos la ruta y en las cercanías de lo que fue La Parada, mi acompañante, ya no jalaba y decidió seguir en taxi. Me ofreció jalarme, lo que acepté y así es como terminamos la ruta. Llegué a casa a las 6 p.m.

A continuación, un pequeño video preparado por Walter Ponce Del Castillo:



Para comunicarte con nosotros, escribe a: teaminter1984@gmail.com

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