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SETIEMBRE 09: LOS SALTITOS - UCHUMAYO

Esta ruta es una de las más completas; porque tiene pista, tierra, obstáculos, dawn y chimbango.
Salimos un montón (en cantidad y en calidad) casi a la hora programada, lo que dio alegría a unos y los demás, quizás, cólera porque los dejamos y tuvieron que alcanzarnos. Este punto es el que siempre se ha reclamado y creo que lo vamos a conseguir, por respeto a los demás.
Bueno, salimos y la parada de orden la hicimos en el grifo para echar aire y apertrecharnos de agua. Seguimos rumbo hacia el desvío de la Av Ejército para dirigirnos al cementerio. Un reagrupamiento, unas entrevistas de Wapoca y de frente a los saltitos. Lamentablemente esta parte está malograda por la zanjas longitudinales a la ruta, que han dejado las lluvias pasadas, que hacen peligroso el bajar a velocidad. Tal vez si las grietas estuvieran cruzadas, entonces las saltamos y listo, pero no es así, ya que al estar a lo largo, se puede entrar en ellas y el porrazo en inminente. Felizmente nadie sufrió daño alguno.

Valle de Uchumayo




Unos siguieron por la parte alta del vallecito y otros por la parte baja, que tiene su gracia porque bajas cañeramente (por la tierra que está suelta) y trepas hasta dar alcance a los que ya coronaron la trepada. A lo lejos se observa parte de la ruta que nos falta hacer y hacia allí nos dirigimos. Cuando llegamos al punto de espera, se ve como los ciclistas poco a poco van "comiendo" el terreno y dejando grandes estelas de polvo, llegan todo blancos por el polvo.E l terreno no está en condiciones óptimas. Nuevamente a darle al pedal para llegar al famoso lugar en donde varios compañeros tuvieron que besar el suelo sin quererlo (matada o comúmente sacada de m...) Practicamente todos bajaron la pendiente, unos con eficacia, otros con miedo y algunos con pequeños amagos de caídas. Es menester manifestar que he visto biclas de todo tipo durante mi permanencia en el team: catres con llantas de pista, bicicletones, monturas con fierro de construcción y hasta el armatoste que tiene Alfredo; pero se imaginan una bicla con silletita para llevar a un bebé? Ah? Chévere.

En la Plaza de Leticia, pueblito ubicado más arriba del Huayco






Bueno, seguimos y nos dirigimos hacia Uchumayo. El lugar debe estar cambiado porque nos desviamos dos veces hasta hallar una vía que, aunque no estaba en la hoja de ruta, la tuvimos que hacer: estaba al filo de una falda de tierra roja, como es la Uchumayo, y caminando así es que llegamos a la parte alta del pueblo. Ensayando vías es que llegamos a la ramadita en donde nos refrescamos. Al rato llegó el resto y departimos unas negritas y un chimbango. La estadía fue corta porque había que regresar y lo hicimos por el frente, por la vía férrea.
El sol caía con fuerza sobre nosotros y siguiendo la pista, llegamos a orillas del río que, lejos de darnos frescura, nos dió el mal olor de las aguas. Como están haciendo trabajos, el desvío para salir de la orillas del río hacia la trocha no se distinguía bien y por eso fuimos al lecho mismo del río, ¡nos perdimos!. Desandamos lo andado y ahora sí estábamos en ruta. Esta parte es para empujar y con el sol tremendo, se suda la gota gorda y la flaca también. Así llegamos a la cumbre en donde hay una tranquera. Esperamos al resto y nuevamente rumbo a la plaza de Leticia (que es el pueblito que queda en la parte alta del Huayco). Descansamos, sacamos fotos (Jaime era el fotógrafo ambulante) y nuevamente a montar para dirigirnos a Cerro Verde. Llegamos al punto y después de esperar bastante rato, algunos decidieron seguir para avanzar poco a poco.
No sabíamos que Julio había pinchado llanta y Jaime con Pedro se quedaron acompañando el respectivo cambio de cámara.
Hubo desacuerdos, porque se decía que se debía esperar al último ciclista, también se decía que deberíamos esperar en el puente para desacansar y empezar la subida del cuartel y no, como lo hacemos siempre, descansar para empezar la bajada. Qué tal contradicción,¿no?.
Así es como seguimos y llegamos al grifo de Tiabaya. Previa espera, seguimos para caer en un tremendo embotellamiento (aclaro: de carros) en el puente de Tingo. Qué manera de haber carros. Salimos con vida y llegamos a la Av Parra. Hicimos hora para esperar al resto, con unas rubias pero nunca llegaron.
Hablando de las paradas, las hay: obligadas, de reagrupamiento, por emergencia, accidente, olvido de algo, charla, reconocimiento del terreno y por cualquier cosa más. Lo que las paradas nos hacen es gastar tiempo, que bien se podría emplearlo en avanzar la ruta y así, terminarla más temprano, lo que nos daría más tiempo para poder confraternizar o, para llegar más tempano a casa.Y por qué no salir más temprano, como también se planteó?. Los resultados serían, en todo caso, más positivos y productivos.




Ups...!




OTRO SI: No me olvido de las caídas (así suavecito no más) si no que quería comentarlas en acápite aparte. Torero que no ha sido cogido por el toro: o es muy mosca o no le entra como debe ser.
Cletero que no se dió un porrazo igual: o domina mucho o simplemente no se arriesga. Entonces, el caerse no es signo de torpeza, sino mas bien, de arrojo. En la jornada, tuvimos las caídas de Polquitos, cuando, valientemente como sólo él lo sabe hacer, empezó a bajar en dawnhill y ya casí al finalizar, rodó, claro que sin mayores consecuencias. Ese es el premio al valor y la pericia.Y repitió el plato. Eso ya es ser goloso.Y nuevamente reitera su gusto por las caídas en la siguiente bajada de la ruta. Pero al final, con toda su vehemencia, logró culminar la faena: bajó. Cuando Jaime llegó a Uchumayo, también dijo que se había recostado y eso, lejos de ser una matada, es un galón en nuestra carrera ciclística.
Walter Amésquita - El Narrador de Cuentos
 
A continuación, un video preparado por nuestro amigo Walter Ponce Del Castillo



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