Vuelta a los pueblitos 2016

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Mayo 25 y 26: Cotahuasi - Un Viaje Inolvidable

Cotahuasi.... hace muchos años que el Team Inter intentaba viajar a este lugar y por diversos motivos el viaje se truncaba. En esta oportunidad, nuestro sueño se hizo realidad. Con motivo del aniversario del Area Natural Protegida-Categoría Reserva Paisajística de Cotahuasi, fuimos invitados al 1er Festival Cicloturístico de MTB "Por la Ruta de los cóndores". 
Tenemos mucho material para compartir y a pesar de buscar subir a esta página las fotos más representativas, quedan aún muchas de ellas para ser compartidas. No obstante ello, hay una sensación de egoísmo por no poder ofrecerles todo el material que tenemos, incluyendo algunos videos.
Estas son las crónicas de este viaje, realizadas por algunos compañeros.

FOTOS DE HENRY VILLALTA
En el Terrapuerto, antes de salir

Amanecer en Allhuay



Calentando las manos en el fuego que hervía los mates de muña u cocsa

En el mirador "El Bañadero del Cóndor"


Nos recibieron con abundante fruta

Danzando en el pueblo de Toro

Los músicos

El músico y su esposa española
 
Iglesia de Toro


Calle De Toro

Las señoras que nos atendieron el desayuno en Toro

Camino a las Cataratas de Sipia





Regresando para reagruparnos e ir al almuerzo

Plaza de Tomepampa en la noche del sábado

Calle de Tomepampa 

Iglesia de Tomepampa


 Iglesia de Cotahuasi. Nos esperaban para el izamiento

En el izamiento

En el Salón Consistorial de la Municipalidad de Cotahuasi, agradeciendo todo lo recibido por los organizadores

En Luicho.. sudado de trucha


CRONICA DE JAIME VIRRUETA
Cada vez que termino una aventura, digo que es lo mejor que he vivido. Pero creo que esta ocasión supera a todas las demás. No solo por el paisaje que me impresionó tanto, sino, por la atención que hemos recibido de la población y de las autoridades de Cotahuasi. Real y literalmente nos trataron como a reyes, con honores que nunca antes nos habían dado.
El día sábado 25 de mayo, mientras iniciábamos el ingreso al pueblo de Toro, los habitantes nos recibieron en medio de aplausos y vítores mientras un poblador tocaba con fuerza el Pututo como anunciando a los 4 vientos la llegada de los ciclistas del Team Inter. Nuestros corazones vibraban de emoción, si alguien estaba cansado, en ese momento no existía cansancio, respondíamos los saludos de la gente agitando nuestras manos, los niños y adultos gritaban : vamos... vamos!!! y nosotros respondíamos con una sonrisa. La gente festejaba nuestra llegada, festejaba nuestro paso.
Pero eso no fue todo.
La historia empezó el viernes 24 por la noche. LLegué al Terrapuerto alrededor de las 8.15 pm y ya me encontré allí con Alonso Huerta, Vital Cárdenas y Walter Amésquita. Hicimos las gestiones con la empresa Cromotex y pasamos a la Plataforma de Embarque para empezar a acomodar nuestras bicicletas. Rápidamente fueron llegando el resto de ciclistas y a las 9 pm estábamos casi completos. Casi completos porque faltaba Manuel Vera. Recibí un mensaje en el que se disculpaba porque por un problema de última hora no podía viajar con nosotros.
Como siempre, en medio de griterío y bromas lanzadas en todos las direcciones, partimos 29 ciclistas en busca de una nueva aventura. Para variar, Jesús, más conocido como La Mona Hacendosa, sacó dos generosas botellas de "güisqui" y 30 vasitos de plástico. Brindamos como se pudo por el éxito del viaje. Poco a poco las voces alborotadas empezaron a bajar de tono, la mayoría empezó a dormir y algunos conversaban en un bajo murmullo.
No sé que hora sería cuando el bus se detuvo y el chofer ingresó a la cabina diciendo a voz en cuello: "Los que quieran orinar" !!!. Allí bajamos la mayoría, un restaurante en el camino. No hay duda que la alegría se exteriorizaba en todos los ciclistas, conversaban, seguían las bromas, se contaban anécdotas pasadas, etc., el ánimo y el buen humor reinaban en aquél bus.
LLegamos al Mirador del Allhuay a las 5.30 am. Aún en pleno amanecer. No queriamos bajar del bus porque allí estábamos bien abrigados, pero poco a poco y uno por uno fuimos saliendo porque nos llamaba la atención ver el paisaje desde el Mirador. La vista: espectacular!!!!. Al fondo mirábamos las luces de Cotahuasi y a nuestras espaldas estaba el nevado Solimana.
Y bueno, empezamos el trabajito de sacar nuestras bicicletas del bus, desempacarlas y ponerlas a punto para iniciar nuestro pedaleo. En eso estábamos cuando llegaron algunas camionetas con pobladores y autoridades de la zona; se pusieron a prepararnos unos mates de muña y de coca. Cayeron a pelo para calentarnos, que aunque el frío no era intenso, siempre una bebida caliente es oportuna.
Poco después nos sorprendieron con plátanos y pan. Fue una sorpresa muy grata pues calculaba que tomaría el desayuno pasadas las 8 de la mañana, pero con la fruta, el mate y el pan, estábamos ya con las energías súper recargadas. Ya varios pedaleros daban vueltas probando los frenos y los cambios de las bicis, si había algún problemilla, no faltaban manos para solucionarlos y así nos aprestamos para las fotos de rigor. Palabras del Sr. Juan Chirinos, Coordinador del evento. Palabras del Sr. Mario Sánchez, Presidente de la ONG Gea, auspiciador del evento. Unas recomendaciones y partimos.
Qué locura!. Por más que se insistió en recomendar hacer el descenso a Toro en forma suave y calmada... las máquinas del Team estaban desesperadas y como si hubiesen encendido motores con nitrógeno líquido, partieron a todo pedal. Delante nuestro iba una moto de policía, luego una camioneta con las autoridades, nosotros y al final estaba una camioneta de apoyo con la presencia de una enfermera presta a ayudarnos ante una eventualidad que no deseábamos que se presente.
El camino excelente, sin huecos, que permitía desarrollar una gran velocidad. Gonzalo llegó a alcanzar una velocidad de 75 Km, por hora, en competencia con Dante, Coco, Pedro y otras máquinas.
El Mirador "Bañadero del Cóndor", toda una belleza. Para sorprendernos nuevamente, nos habían preparado unas canastas con frutas: guayabas, naranjas y plátanos a libre disposición. La amabilidad de las autoridades, su generosidad nos tenían gratamente sorprendidos en forma constante. La vista desde el mirador es impresionante, las enormes montañas nos impactaban con su grandeza y belleza. A nuestra derecha podíamos apreciar una caída de agua que a media montaña formaba una especie de piscina donde los cóndores a partir de las 10 am empiezan a bañarse. Tuvimos la suerte de apreciar como 4 ó 5 cóndores volando, machos y hembras. Podíamos hacer esta distinción porque tuvimos la oportunidad de ver un macho con su collar blanco de plumas. Creo que estuvimos allí como media hora apreciando el paisaje, escuchando los referencias que nos hacían los guías. Claro que las fotos también tenían su tiempo. Después de ello... otra vez sobre nuestras bicis. Casi no hubo tiempo de esperar que bajen todos del mirador, los bólidos partieron como alma en pena.
La bajada es impresionante, tenías que estar atento a lo que tenías delante pues por distraerte mirando el paisaje lo podías pagar caro con una caída. Eso le pasó a David y a Eddy, que derraparon y se mandaron unos costalazos sin mayores consecuencias, felizmente. Tampoco faltaron las pinchaduras de llantas, y como siempre, los compañeros que llegaban posteriormente se detenían para ver en qué podían ayudar, con dos o tres que se quedaban era suficiente, por lo que les pedíamos que siguieran la ruta. Además, la camioneta de apoyo llegaba inmediatamente para cualquier necesidad.
En Allhuay habíamos estado a una altura de más de 4000 msnm y ahora habíamos descendido hasta los 2,900 aproximadamente.
Antes de entrar al pueblo de Toro nos reagrupamos nuevamente, esto con la finalidad de hacer nuestro ingreso en forma compacta. Nunca nos imaginamos lo que nos esperaba. La moto que iba delante nuestro empezó a hacer sonar su sirena, supongo que fue señal para los habitantes porque niños y adultos empezaron a salir de sus casas y aplaudían nuestro paso. Qué rico se sentía, qué calor en el corazón, qué nueva vitalidad en las piernas, qué alegría ser recibido así. De pronto a una cuadra de la Plaza de Toro, el sonido original del Pututo anunciaba al pueblo entero la llegad de los visitantes. Nos recibió el alcalde en persona. Prestamente algunos pobladores se apuraron en darnos chicha blanca la cual bebíamos ansiosamente para calmar el calor y la sed. Palabras muy gratas de bienvenida por el señor Alcalde, palabras del Coordinador señor Juan Chirinos y no faltó Pedrito pidiendo que hable el Coordinado del Team Inter... pucha!!! con lo poco que me gusta hablar por mi corta facilidad de palabra.... ni modo, tuve que salir al ruedo. Pero la verdad, es que no me costó nada agradecer la bienvenida que nos dieron, no hicieron falta palabras especiales, sólo un ciclista agradecido.
Posteriormente, como a las 11 am, nos invitaron a pasar a tomar un desayuno, buenazo!!!!. Una buena taza de quinua y "sánguches" de pan con palta y pan con asado de alpaca. No terminaban de llegar los platos a la mesa que inmediatamente desaparecían. Posteriormente nos invitaron a comer queso de toro. Cómo? queso de toro? acaso el toro da leche? a no ser que..... sea otro tipo de leche? Entre bromas nos aclararon que el pueblo de Toro producía sus propios quesos y por ende... eran quesos de Toro....
Finalizando, Pedrito tomó la palabra y agradeció a todas las señoras que nos habían servido el desayuno, su generosidad y atenciones brindadas. Nos reagrupamos en la plaza y antes de partir, un grupo de damas danzaron para nosotros. Se coronaba el desayuno... porque nunca antes una mujer habia danzado para mi y en esta ocasión 6 lindas damas nos brindaron un baile típico. La despedida también fue en medio de aplausos y deseos de que todo nos vaya bien.
Reemprendimos el camino con destino a Sipia, a las cataratas. Seguíamos bajando. Según mis instrumentos de medición, hemos hecho alrededor de 39 kilómetros netos de pedaleo en pura bajada, en un período neto de 4 horas.
LLegamos a Sipia pasadas las 12 del mediodia. Lamentablemente en este sector tuvimos la primera caida fuerte. Vital en una curva derrapó, su bicicleta se enredó con unos arbustos y.... allá salió volando el ciclista. Se golpeó fuertemente la rodilla derecha, la misma en que tiempo atrás fue atropellado por una moto que se dió a la fuga. De puro macho se paró y siguió pedaleando hasta el punto de reagrupamiento, una especie de cueva donde se iniciaba un sendero que nos llevaba a las cataratas caminando aproximadamente 10 minutos. Bueno, Vitale tenía roto el pantalón, la rodilla sangraba y no la podía doblar. LLegó la camioneta de apoyo y fue atendido por la señorita enfermera, quien le hizo las curaciones oportunas y le "clavó" una inyección. Durante la tarde lo vimos cojear un poco, pero al amanecer del domingo estaba como nuevo, de manera tal que se subió a su bicicleta sin ninguna molestia.
Mientras Vitale era atendido, no pudo conocer las cataratas, el resto de ciclistas y autoridades fuimos a conocer las famosas Cataratas de Sipia, una caída de agua en 3 golpes. Un cañón angosto que hacía resonar la caída del agua con mucha fuerza. Pero lo que más llamaba la atención era que el agua se elevaba como si fuera vapor, esto debido a las pequeñísimas gotas en que se convertía el agua al golpear contra las rocas. Uno sentía como llovizna en el rostro.
Para no variar la constante generosidad de nuestros anfitriones, cuando llegamos a las Cataratas, fuimos "premiados" con botellas de agua a discreción. Nunca tuvimos tiempo de tener sed, porque durante todo el trayecto, sábado y domingo, nos estuvieron abasteciendo de agua según lo requeríamos. Un trato especial, un trato que nunca antes habíamos recibido.
También me llamó mucho la atención la gran cantidad de arbustos del Guanarpo, conocida planta de efectos afrodisíacos. Para qué pregunté sobre sus efectos y beneficios..... hasta la señora Gobernadora de Cotahuasi me estuvo tomando el pelo, me decía que me llevara todo el guanarpo que quiera si es que lo necesitaba.... Así que apenas tomé una ramita chiquita para evitar habladurías, tan sólo como recuerdo....
Luego de las fotos de rigor, retomamos el regreso donde nos esperaban nuestras bicicletas y nuestro amigo Vitale que ya había sido atendido de su pierna.
Lo siguiente: el almuerzo!!! Buena falta que nos hacía porque teníamos mucha hambre. El lugar... sorprendente, sí... ya sé... todo era sorprendente... es que lo era!. Un kilómetro de regreso, dejamos las bicicletas y nos internamos hacia unos árboles, al lado del río. En medio de esos árboles había un claro donde habían acomodado unas mesas y bancas. Almorzamos en medio del campo, nos rodeaban limoneros, paltos, naranjos, estábamos almorzando en medio de árboles frutales, respirando un aire fresco y puro. La calidez de las personas que nos atendían no variaba. Todas ellas prestas a servirnos nuestra entradita de soltero de queso y luego un buen plato de parrillada. El postre: guayaba con miel de abeja. Para la sed: Chimbango. Nosotros plebeyos, atendidos como reyes. Sólo nuestros anfitriones veían en los ciclistas lo que no reconocíamos en nosotros mismos, que somos como reyes, aunque parezca soberbia.
Luego del almuerzo, nos esperaba un camión para cargar las bicicletas y llevarlas hasta Tomepampa y un bus para llevarnos a nosotros. El motivo es que desde aquél lugar hasta Tomepampa son aproximadamente 20 kilómetros de subida. Se quería aprovechar el tiempo para ir a los baños termales. No obstante, 4 renegados se decidieron ir pedaleando. Y creo que el culpable de alguna manera soy yo, porque cuando estuvimos aún en Arequipa les comenté a dos de ellos que aunque hayan buses y camiones yo iba a subir pedaleando.... arrugué porque estaba cansado, con el estomago lleno y eran 3.30 de la tarde. No sabía cuánto iba a tardar en llegar a Tomepampa, no tenía ropa de abrigo... simplemente arrugué. Les dije a los chicos que era tarde, que no era necesario que se expusieran... palabras vanas... Víctor, Gonzalo, Rony y David la emprendieron. Así que con las recomendaciones de que tengan cuidado los dejamos ir para que cumplan su meta. Kilómetros más adelante David tuvo que abandonar la trepada porque sufrió una fuerte caída que le maltrató la rodilla. Ya en Tomepampa los amigos lo atendimos, lo quisimos "clavar" pero no quiso, así que con unas cremas y pastillas logramos que se restableciera, además, el posterior baño en las aguas termales, que tienen efectos medicinales desinflamatorios, lo deben haber hecho efecto, pues se recuperó muy bien.
LLegamos al hotel y ya nuestras bicicletas estaban esperándonos. Inmediatamente, nos acomodamos en el hotel, una lavada de cara, ropa para cambiarnos e inmediatamente subimos al bus con rumbo a Luicho, a disfrutar los baños termales. Dejamos encargado al dueño del hotel que apenas lleguen los compañeros aventureros que aún estaban subiendo, se dirigieran a Luicho.
Ya en los baños termales nos dejamos ir como niños. LLenamos la piscina a tal punto que una familia que estuvo allí cuando llegamos, tuvo que irse a una ladito dejándonos casi amos y señores de la piscina. Me dió pena ver a los niños sentados en una gradita con sus papás, pero no había manera de contener a los niños grandes. Por lo menos aquella familia se distrajo viendo las tonterías que hacían aquellas personas raras. Estuvimos algo más de una hora, ya no había chacota, todos alrededor de la piscina relajados. De pronto uno por uno empezaron a preguntar: qué vamos a comer?. Eso marcaba la hora de la salida. Nos bañamos y cambiamos para apurar el regreso, pero unas cervezas nos contuvieron y pasamos un buen rato en charlas y camaradería.
De vuelta en el hotel, rápidamente dejamos nuestras cosas en las habitaciones y bajamos a cenar: crema de zapallo y de segundo estofado de alpaca con arroz y quinua. Para cortar la grasa... matecito caliente. Ya satisfechos y nuevamente habladores, nos dirigimos a la Plaza con la finalidad de tomar unos vinos. Estaba culminando el primer día. Los comentarios: Gracias Jaime por haberme invitado, gracias Jaime por esta oportunidad, todo es hermoso, qué bueno que he venido, qué bien que nos están atendiendo, etc., como si yo hubiese sido el organizador, para nada!!.
Las gracias son para el Sr. Juan Chirinos, Coordinador del evento, la Sra. Mery Cano, tan agradable, Gobernadora de Cotahuasi, el Sr. Miguel Sánchez, Presidente de GEA, la Sra. Esther del Grupo GEA, las gracias a los Alcaldes y a todas las personas que tan estupedamente se portaron con nosotros. A ellos son dadas las gracias por hacernos sentir tanto gozo en el corazón, por la oportunidad de conocer tan hermoso lugar y por hacernos pasar tan agradable estancia.
Eran las 6.30 am del día domingo cuando abrimos las cortinas de la habitación donde estábamos y lo primero que ven nuestros ojos es la impactante silueta de una montaña. Por unos momentos me quedé mudo contemplando aquella vista, hasta que Pedrito haciéndome reaccionar me dice: vamos Jaimito, a levantarnos, vamos a despertarlos a todos y a tomar desayuno para salir rápido. Pasé por los cuartos y estaban casi vacíos, bajé a la calle y ya estaban los chicos acomodando y limpiando sus bicicletas. No hay duda, el ciclista es especial, la relación del ciclista con su bicicleta es casi religiosa, hay que ser ciclista para entenderlo. Todos con el estómago vacío, pero la prioridad es la bicicleta, con un cepillo de dientes limpiar las cadenas, los platos, los piñones, un trapito limpio por el cuadro, la suspensión.... y luego recién a desayunar.
Como marabuntas nos acomodamos en las mesas y engullimos todo lo que hubo. Empezamos con un riquísimo jugo de papaya, luego un plato de arroz con huevo frito y tomates, terminando con una taza de café y abundante pan... sí, abundante pan. Luego de esto nos fuimos a la Plaza para las fotos de rigor. La nota diferente la dio el Sr. Miguel Sánchez, Presidente de GEA, que se había conseguido una bicicleta para acompañarnos. Es que él también es ciclista y al vernos el día sábado pedaleando, no pudo resistirse y consiguiéndose una bicicleta decidió acompañarnos hasta Cotahuasi y más allá aún. Muy buena decisión, aunque los músculos pagaron el costo al terminar algo adolorido.
La ruta a Cotahuasi fue casi veloz, Gonzalo llegó a alcanzar los 79 Km. por hora. Habrá sido el huevo que comió que en su organismo se transformó en nitrógeno líquido? vaya uno a saber!!!. Miré mi odómetro y la velocidad máxima que marcaba era 66.5 por hora. Mucho más lento, claro que sí, pero tranquilito nomás, yendo seguro.
LLegando a Cotahuasi... no podían faltar las sorpresas. Eran las 10 de la mañana y nos estaban esperando para el izamiento de la bandera en la Plaza. Qué honor que nos brindaron. El Sr. Miguel Sánchez fue invitado a izar la bandera nacional y el Team Inter a izar la bandera de Cotahuasi. Gestos hacia nosotros que nunca antes habíamos experimentado. Tú amigo que lees estas líneas puede parecerte poca cosa, pero tendrías que estar allí a la vista de todos, recibiendo ese honor y experimentando en tu cuerpo el temblor de los nervios y en el corazón el calor agradable que te envuelve cuando te dan muestras de aprecio y respeto. Posteriormente nos invitaron al Salón Consistorial de la Municipalidad para un vino de honor.
Terminada la ceremonia, y antes de continuar la ruta, nos avocamos a la compra de quesos y vinos al por mayor. Luego de ello re-iniciamos nuestra ruta nuevamente. Los pobladores nos despedían levantando sus brazos y nos dirigimos a visitar varios de los pueblitos ubicados en el otro margen del río. Pasamos por Taurisma, donde hay dos árboles que son los más antiguos de Cotahuasi, luego fuimos hasta Visbe, en cuya Plaza aún está la torre de la iglesia con agujeros causados por los solados durante la guerra con Chile. Es que por esa zona escapaba Andrés Avelino Cáceres con destino a Ayacucho y en aquél lugar hubo un enfrentamiento. No se sabe si en la torres hubo soldados peruanos o chilenos, pero las huellas de los balazos perduran hasta el día de hoy.
LLegando a Luicho habían unos niños que desde las azotes de sus casas narraban la llegada de los ciclistas, como si se trataran de narradores deportivos y uno que iba montando los escuchaba sonriendo. Nota simpática porque los niños gritaban el vamos.. vamos!!!. Inicialmente se había convenido ingresar a Luicho para almorzar allí, pero estando tan cerca de Alca, decidimos hacer un esfuerzo y llegar más allá para conocer este simpático pueblo. Apenas unas fotos de rigor en la Plaza y partimos raudamente con destino a Luicho, porque el hambre ya hacía gruñir nuestros estómagos.
El recorrido desde Cotahuasi hasta Alca fue muy especial, muy bonito. Qué palabras usar para no ser tan redundante?. Había momentos que pasamos por una zona donde los árboles de eucalipto y los arbustos de retama bordeaban el camino, qué belleza circular por allí. El río estaba muy a nuestro lado con formas sinuosas que nos invitaba constantemente a detenernos para tomarnos unas fotos. Incluso en la trocha habían pequeños y medianos charcos los cuales pasábamos a velocidad con la finalidad de hacer saltar el agua, felices como niños, sin importarnos mojarnos la pantaloneta. Bah!, qué importaba estar sucios? Eras tú y la naturaleza, tú en medio de montañas imponentes, tú en total libertad.
LLegando a Luicho, y al ingresar al restaurante, más sorpresas... en las mesas nos esperaban unas heladitas botellas de cerveza. Qué más podíamos pedir? Inmediatamente fueron abiertas y consumidas como si fueran ambrosía, el néctar de los dioses del Olimpo griego. La fresca bebida nos proporcionó uno de los placeres más anhelados por un ciclista después de la ruta. Luego las anfitrionas te preguntaban: Qué quieres comer, Sudado de Trucha o Trucha Frita? encima... para escoger!!!.
La nota anecdótica la dieron Almendra (conocida como avellana, pecana, maní y todo fruto seco...), Daniel y Rony que se habían quedado en Alca visitando unos familiares de Almendra. Lamentablemente cuando ingresaron a Luicho se pasaron de largo y estando por llegar a Tomepampa nos ubicaron al celular de Jesús. Se les cayó el cielo encima cuando se enteraron que ya estábamos terminando el almuerzo. Decidieron retroceder y regresar a Luicho, se cruzaron con nosotros en medio camino pero se les notaba con cara de pocos amigos, comprensible. Menos mal que el carro de apoyo les había conseguido algo más de comida pues ciertos ciclistas, al ver que no aparecían, dieron curso inmediato a sus platos.
La distancia recorrida en este día domingo fue de 47 Km., más los 39 del día anterior hacen un total de 86 Km en dos días. 86 Km. disfrutando un paisaje digno de las mejores historias, de las mejores fotos, de un esfuerzo para hacer por cualquier familia para llegar y disfrutar lo que nosotros hemos disfrutado.
En Tomepampa empezó el alboroto por guardar y acomodar las bicicletas en las bodegas del bus. Ya iban a ser las 5 de la tarde, hora de la salida, el tiempo apremiaba y el chofer del bus hacía sonar su bocina para que nos apuremos.
Así iniciamos el regreso a nuestra Arequipa, así iniciamos la vuelta a nuestra realidad, el encanto del fin de semana en Cotahuasi se acababa.
Una vez en el bus, el alboroto de siempre, el cual rápidamente se fue calmando por el cansancio de los dos días. Sin embargo, en el silencio fuimos notando que en la parte posterior del bus había un alboroto que no terminaba. Algunos de los ciclistas estaban haciendo fiesta. Las botellas de vino que habían comprado para llevar a sus casas estaban siendo consumidas en el camino. La Sra. Esther tenía guardadas algunas de las botellas que compraron estos ciclistas, pero cuando se les acabó la dotación que tenían en ese momento, la fueron a buscar para que les diera las botellas de reserva. Victor y David, con sendas sonrisas de oreja a oreja regresaron a sus asientos con su tesoro en las manos, que fueron consumidos en pocos minutos.
No me fijé en la hora, sólo recuerdo que estaba mirando la luna llena que alumbraba todo el paisaje, era hermoso ver esa vista nocturna. De pronto el bus se detiene y sale el chofer con su clásico: Los que quieran orinar pueden bajar!!! Más rápido que inmediatamente los hombres bajamos a eliminar el líquido en exceso y nos acomodamos al lado derecho de la carretera. Al último bajan las dos chicas con una alegría excesiva producto del vino consumido. Al ver a toda la mancha de hombres deciden irse al lado opuesto de nosotros, por el lado izquierdo de la carretera. Pero, para su mala suerte, justo van a caer en el único charco de agua que había en todo ese sitio. Nos sobresaltamos con los gritos y vimos a Almendra en una posición cómica, como queriendo nadar para salir del charco. El primer susto de nosotros se transformó en risa cuando notamos de qué se trataba, pero igual las chicas se sobrepusieron, se pusieron de pie y se fueron más allá para aligerar el cuerpo.
Ya en el bus se cambiaron de medias y se protegieron los pies con bolsas plásticas para no tener los pies mojados. Luego arribamos a Chuquibamba donde bajamos a comer. Con el estómago lleno y sin más vino que consumir, el bus se sumergió en el sueño del cual no despertamos hasta llegar al Terminal de Arequipa. Eran las 2 am aproximadamente. La aventura había terminado, estábamos de vuelta a la realidad. El viaje inolvidable terminó.

FOTOS DE SAMUEL PEÑA
Pista asfaltada a Cotahuasi, un serpentín eterno....

Cotahuasi, recibiendo los primero rayos de sol en el amanecer del 25 de mayo

El grupo antes de iniciar el descenso a Toro, escuchando las palabras de los señores Juan Chirinos y Miguel Sánchez


Camino al mirador "Baño del Cóndor"

Nuestro Coordinador Jaime alucinando que puede volar... no saltes nomás...

Preciosas vistas



Samuelito con un fondo espectacular


A la mitad del acantilado se forma una especie de piscina donde los cóndores se van a bañar

La foto de rigor de todo el grupo antes de continuar bajando hacia Toro

En la Plaza de Toro escuchando las palabras de bienvenida del Alcalde

Camino a las Cataras de Sipia. Qué hermoso paisaje

Habíamos descendido más de 2,000 metros, estábamos a la altura del río Cotahuasi que más adelante toma el nombre de río Ocoña

En la caminata hacia las cataratas


Catarata de Sipia




Noche del sábado, listos para la cena

Ya en el día domingo, camino a Cotahuasi



Nuestras bicicletas en la Plaza de Cotahuasi

Antiguo árbol en Taurisma


Antes de ingresar al pueblo de Alca

Saliendo de Alca. En ese portal, en el lado izquierdo había un brioso caballo y en el lado derecho un toro de lidia

Trucha frita, almorzando en Luicho



CRONICA DE VLADIMIR CUNO
Espectacular travesía al Cañon de Cotahuasi
Este sábado y domingo tuvimos una muy grata experiencia única en los anales de la historia del Team Inter, fuimos invitados por el Municipio de Toro y la ONG Gea para nada menos que enmarcado en los esfuerzos que están haciendo, promover el ecoturismo como forma alternativa de desarrollo, en realidad toda esa región había sido declarada como reserva natural protegida y nada más acertado, pues su riqueza es impresionante. Fue conmovedor ver a lo largo de los pequeños caseríos de la zona como los lugareños, hombres, mujeres, ancianos y niños, nos daban su saludo y hospitalidad, fuimos felices por esos gratos momentos.
La ruta empezó a 4100 msnm en un desvío de la carretera a Cotahuasi, una ruta recién trabajada o acondicionada que prácticamente la inauguramos nosotros. Aquí como siempre al momento de la partida las fotos de siempre con los figuretis de siempre, foto con el paisaje de fondo, foto con el paisaje opuesto, foto de frente, de perfil, de costado, al revés, etc., la pregunta de marras “…me tomas una foto porfa?...”, tomé como 40 fotos con 6 cámaras de distintos dueños, eso sólo fue una fracción, también no faltaron las recomendaciones de seguridad, “Esta no es una competencia” nos decían y no se cansaban de repetirlo tanto los organizadores como nuestro coordinador Jamito (a) Colibrí. Asi que finalmente partimos, midiendo el terreno tratábamos de ir seguro cuando veo pasar raudamente a 2 teameros, eran dos nuevos integrantes, uno de ellos conocido como Pato 2 y el otro creo que era Dante que estaban en franca competencia. Pedrito se quiso colar pero no pudo, llegamos a un lugar conocido como “Los Baños del Condor” en el que tras una breve caminata pudimos contemplar el vuelo de dichas aves, espectacular! nos invitaron frutas del lugar muy oportunas y por cierto empezaron a raudales las fotos, nuevamente más figuretis, foto con el paisaje de fondo, foto con el paisaje opuesto, foto de frente, de perfil, de costado, al revés, etc., tomé como 100 fotos con 8 cámaras de distintos dueños, fue solo una fracción de lo tomado.
Reemprendimos la marcha y el descenso, nuevamente pasaron por mi lado velozmente el Pato 2 y alguien más en competencia y así tras 2000 m de bajada en una hilera de zig zags llegamos al pueblo de Toro, donde nos invitaron el desayuno. Hubo una ceremonia previa que tras los vasos de chicha terminó en juerga, siendo protagonistas Victor, que comentó que le faltaba grado alcohólico, Jesús que se apuró 4 vasos de chicha con el fin de aumentar dicho grado de alcohol en su cuerpo y David que entonao como estaba salió a bailar, de pronto una señora con voz apagada comentó que el desayuno ya estaba listo y Walther con su fino oído canino escuchó la exclamación a 50 m y enrumbó inmediatamente al comedor popular acondicionado. Cuando el resto de ciclistas llegamos a dicho recinto vimos como ya habían apurado Alonso y Walther no uno, sino, 4 desayunos; al sentarme al lado de ellos, quise probar un último sándwich de carne que quedaba en la bandeja pero me paró en seco Walt quien tomando con rapidez el aperitivo me dijo “no te va a gustar” y al tiempo que le daba el primer mordisco agregó: “ …es de alpaca…”, no me quedó más remedio que irme a otra mesa no hollada por este par de tragaldabas y degustar ese exquisito sándwich que nos dio fortaleza para continuar el descenso.
Nos despedimos de esas amables personas y partimos raudamente a continuar el descenso, aquí vi al pato 2 que pasó nuevamente veloz zumbando, luego me di cuenta que el zumbido era de un abejorro que iba por delante y el pato 2 competía con el! Impresionante!!!.
Llegamos a Sipia y espectacular!!! Y bueno, comenzaron las fotos, (tomé 300 fotos aprox., nunca había manipulado tantas cámaras y celulares). Después el almuerzo maravilloso, una parrillada nos esperaba 2 Km más adelante, estuvo riquísimo, los únicos que mostraron un desprecio absoluto por la estupenda sazón del chanchito fueron 2 personas La Pepa (sin ovo ni lacto vegetariano) y Anke (paladar europeo – no sal – no condimentos), no sé cómo Vitale logró un segundo plato ante la mirada estupefacta de Alonso y Walther.
Como bajativo nos invitaron Chimbango del cual Victor, Jesús y compañía dejaron sentir su protesta por su bajo grado alcohólico, pero para los demás estuvo perfecto.
Tras una nueva sesión de fotos, reemprendimos la marcha, pero esta vez la estupenda organización dispuso movilidad hasta Tomepampa, esto por supuesto frustró al pequeño grupo de competidores quienes a falta de oponentes decidieron competir contra la combi que nos llevaba y se fueron cleteando.
En Tomepampa paramos sólo para acomodar las cosas, nos enteramos que el grupo de competidores habían chocado entre si por llegar primero y alguien se había churrasqueado levemente. Los demás continuamos a Luicho donde nos dimos un magnifico baño termal. 
Jesús y compañía apuraron sendos vasos de cerveza pero teníamos que regresar a la cena en Tomepampa: sopita de zapallo y estofado precisos!!! Disfrutado por todos excepto 2 miembros del grupo… luego del ágape Victor, Jesús y compañía organizaron la juerga de rigor con vino pero esa parte ya no la vi, estaba demasiado cansado…
Al día siguiente después del desayuno lo que se vino fue una ruta más extenuante pero no menos magnífica que el dia anterior, pasamos por Cotahuasi y participamos en el izamiento de la bandera y una ceremonia en el Concejo Municipal, Jaimito estaba emocionado hasta las lágrimas y nos sirvieron un vino exquisito.
Después partimos pero hubo demoras pues Victor, David, y compañía habían ido a aprovisionarse del varias botellas de vino, me imagino que los tenderos habrán vislumbrado las bondades del turismo pues cuando fui a comprar una botellita prácticamente habían arrasado con la tienda.
Lo que siguió después fue una ruta por una serie de pueblitos, Taurisma, Visbe, Luicho y Alca, en cada paradita para reagruparnos habían, por supuesto, sesiones interminables de fotos. Los miembros senior del staff de las chicas no se cansaban de tomarse fotos con ellas, al lado, al costado, arriba, abajo, haciendo el monito, pose tarzan, King Kong, foto con el árbol, al lado del árbol, encima del árbol, con la pelota, con el perro, con la pileta, la puerta, la roca y el pasto, impresionante!!!. El pato 2, a falta de competidores competía con su sombra!!!
Almorzamos en Luicho, trucha frita o en sudado, todos disfrutaron la trucha menos 2. Ya Victor, Jesus, David y compañía daban sendos Salud! con sus vasos de cerveza, cuando nos percatamos que habían 3 platos servidos de tres integrantes del Team que no llegaban, eran Almendra y su staff, quienes perdieron rumbo, alguien dijo “si en 15 minutos no llegan nos comemos las truchas”… Cuando salí del restaurant empezaron a dar cuenta de los platos (los glotones de siempre - ver líneas arriba). Nos adelantamos a regresar a Tomepampa, Walther, Dante y yo, en el camino nos cruzamos con los 3 integrantes perdidos, tenían cara de desolación. Seguimos y antes de llegar a Tomepampa fui raudamente sobrepasado por el grupo de competidores, nos dimos un duchazo y a acomodar las cletas en el bus que ya tocaba el claxon, el viaje fue tranquilo excepto por la juerga armada en la parte posterior por Victor, David, Jesus y compañía, como estaba sentado adelante vi como desfilaban las botellas de vino una tras otra (no menos de 10).
Bueno la estaban pasando extraordinariamente bien y cerrando con broche de oro la juerga interminable de dos días. Otra cosa extraña que pasó, fue que en una parada del bus para que los pasajeros aligeren de líquidos, vimos asombrados como Almendra y Anke enrumbaron hacia un charco de agua metiéndose zapatos y todo!!!. A esas horas de la noche y con ese frio!!! me dejó pensando, cómo las mujeres hacen cosas que para los varones son inexplicables!!!. Bueno el viaje en suma estupendo y ya estamos añorando porque el próximo año se repita, mis felicitaciones a Jaimito por el esfuerzo y el logro de esta aventura extraordinaria única en la historia del Team Inter!!!
Vladimir

FOTOS DE DAVID MENDOZA
Iniciando la aventura, en el bus de Cromotex

Desde el mirador de Allhuay

En el Mirador del Baño del Cóndor

En la Plaza de Toro


Desayunando en Toro, los platos llegaban cargados de "sánguches" que desaparecían como por mano de un mago

En los almacenes donde preparan los quesos. Al ingresar se tiene ese color en la sala

Caminado con destino a las Cataratas de Sipia


Arbusto de Guanarpo. Existe el Guanarpo macho y hembra, de flor roja y flor blanca. Dicen que el de flor blanca es el que produce mayores efectos afrodisíacos

Las Cataratas...



Camino a nuestro almuerzo



Un lugar fantástico para almorzar

En los baños termales de Luicho. Cuidado!!! niños grande jugando....





Iglesia de Tomepampa en la mañana del domingo

Calle de Tomepampa

Jaime (a) Colibrí y sigue con su fantasía de querer volar....

Y encima lo contagia al Guau... qué horror!!

Qué decir.... hermoso

Camino a Cotahuasi

En la Plaza de Cotahuasi, luego del izamiento de las banderas


Qué bonito.... me refiero al paisaje, no al ciclista!!

En Taurisma


Camino a Visbe, nuestro amigo Miguel Sánchez seguía pedaleando, sacando fuerzas de flaqueza...



Ingresando al restaurante en Luicho para el riquísimo almuerzo


Camino a Tomepampa, luego del almuerzo

Allí está el bus, las bodegas ya están cargadas con nuestras bicicletas, la fantasía se acaba, por volver a la realidad

Que empiece la juerga!!!!!




Cenando en Chuquibamba


CRONICA DE WALTER AMEZQUITA
Gracias a la invitación es que iniciamos el viaje. Este fue exclusivamente de noche, por lo que no hubo oportunidad de ver la ruta. El viaje fue tranquilo y seguro. Llegamos a un lugar desde donde se veía a la apacible Cotahuasi. Desde aquí empieza la carretera asfaltada.

PRIMER DIA
Descendimos del bus y la gente organizadora ya nos estaba esperando con un mate caliente de dos clases: coca y muña, dos hierbas propias de altura para preparar el cuerpo a la altura.
Después de armar la bicis y de oir ciertas indicaciones, empezó el trayecto. Desde el lugar se observaba: a la derecha, Cotahuasi y hacia la izquierda, la trocha que nos llevaría hacia Toro y al frente el nevado Solimana. Delante nuestro estaba una motocicleta con dos policías, luego una camioneta y la ambulancia. Después una moto con el fotógrafo oficial del acto. La consigna: nadie pasa a la camioneta y así fue.
Empezamos a bajar por la trocha (me pareció que estaba arreglada y limpia) que se nos presentaba invitadora a realizar una buena travesía. La ruta exigía cuidado, tranquilidad y pericia. Así es como bajamos y bajamos con un frío y viento muy fuertes, por la velocidad. El paisaje ya se mostraba agreste, imponente y con gigantescos cerros que rodeaban el lugar.
Delante mío estaba Almendra y tuvo su primera casi caída.
Así es como llegamos al mirador: Los baños del cóndor, porque, frente a este lugar, hay un cerro que tiene un pozo o una cavidad que sirve para recepcionar el agua de la lluvia o en todo caso de una pequeña catarata. Dicen que ahí se baña el cóndor y efectivamente, vimos en las alturas a un par de estas aves que volaban en círculos. El lugar es bonito, con una vista espectacular en todo el horizonte, con sol a raudales y viento fresco. Empezamos a disparar las cámaras a diestra y siniestra. Los organizadores nos invitaron naranjas y guayabas de los pueblos aledaños. Estas frutas no eran producidos con abonos ni fertilizantes. El hombre se caracteriza por descubrir y fundar nuevos lugares: si ese era el bañadero de los cóndores, alguien, después de miccionar, inauguró el achicadero de...
De este sitio se veían dos pueblos: el primero Ancaro y al frente el segundo,Toro, que estaba siendo calentado por el sol que ya asomaba por la cresta de las montañas. Para llegar allí, se debe bajar por un serpentín de más de ocho vueltas. El terreno era variado: cascajo, liso, en momentos con guijarros y otros con surcos que cortaban el camino.
Por las chacras había gente que nos animaba con aplausos. Esta situación nunca la he vivido.
Para llegar a Toro, el camino era full tierra suelta que hacía levantar una tremenda polvareda que enceguecía los ojos y llenaba de polvo los pulmones. Así llegamos a Toro.
La gente estaba esperándonos en la pequeña plaza. Nos recibió el alcalde, autoridades, vecinos y hasta una especie de chamán andino, que hacía sonar un pututo con un sonido guerrero y victorioso, tal como lo hacían los chasquis incas cuando entregaban su mensaje. Después de las palabras protocolares, hubo baile y libación de chicha, amenizada por un conjunto musical típico con violín, arpa, pututo y una especie de tambor. El chamán estaba acompañado de su bella esposa, una chica de Barcelona-España, que acompasaba la música con las chacchas (cascos de las pezuñas de las ovejas).
Pasamos al desayuno, que estaba hecho a base de quinua como una especie de quáker, pan del lugar en sanduichs de palta y carne. Seguidamente nos presentaron tostado con pedazos de queso de Toro, que me hizo acordar al queso que me servía cuando niño: granulado, seco, mantecoso y con la sal en su punto. Seguidamente, rociamos el desayuno con una ronda de riquísimo vino. A estas alturas de la reunión, ya Vitale estaba integrando la mesa de las autoridades y se servía el licor de los dioses como si fuera dueño de casa. Adivinando sus intensiones políticas, tuvimos que corear a todo pulmón: "Vitale regidor, Vitale regidor" cosa que le gustó.
Nos despedimos y antes de partir hacia la catarata de Sipia, las señoras que nos atendieron, nos presentaron un baile muy sencillo pero lleno de algarabía y dedicación. Mientras tanto se daba la primera parchada de cámara de Jesús. Finalmente se dio la despedida y enrumbamos a las cataratas.  El camino era muy abrupto del cual se levantaba un polvo que prácticamente impedía ver la carretera. Así fuimos ascendiendo y descendiendo por la trocha por mucho rato, hasta que llegamos al punto en donde se empieza a hacer la caminata hacia la catarata. En el camino, Vitale se accidentó y como prueba queda la herida en la canilla, que fue curada solícitamente por la enfermera, que quería clavar una inyección en las posaderas del herido. Esa es la ley de la vida: clavar o ser clavado. Así fue que iban llegando al punto poco a poco los pedaleros. Nos reunimos y empezamos a caminar hacia la tan mentada catarata. LLegamos por un camino bien conservado y ejecutado por la ONG Grupo GEA. El chamán se mandó con un pago a la tierra, cantó, tocó y pidió a los apus para que todo nos fuera bien y que nuestros deseos se cumplieran. Después nos acercamos a la catarata y pudimos ver "in situ" la magnitud, la fuerza y la cantidad de agua que se derrama en ese cañón tan angosto con un sonido tremendo y que produce una pulverización del agua que se eleva como si fuera vapor. La imagen de la catarata quedó grabada en las deseosas cámaras por poder capturar las mejores imágenes y ángulos del espectáculo acuoso.
Regresamos al punto en el cual dejamos las bicicletas y a Vitale como guachimán. Allí nos esperaban algunos representantes de GEA y empezamos a pedalear en subida hasta llegar a una especie de floresta en donde ya nos esperaba el combo. El lugar era fresco y apacible rodeado por una ubérrima vegetación compuesta por paltos, higueras, plátanos y vegetales mil. Nos dieron un reparador soltero y para la sed una especie de chimbango pero muy suave, porque en realidad era refresco de higo. Quien si no Vitale, se adueñó de las jarras con el líquido y nos lo repartía generosa y abundantemente. Luego llegó la parrillada, que quien más la gozó fue Rafi, pues se embutió la porción de Pedro, que como saben, es vegetariano. Finalizamos el combate con una porción de postre en base a unas rodajas de guayaba rosada bañada por un chorro de miel blanca.
Terminado el papeo,  cargamos las bicicletas en el camión y nosotros al ómnibus con dirección a Tomepampa, que era el centro de operaciones. Hubieron cuatro intrépidos que hicieron la ruta pedaleando.¡Qué machos o longines!
La ruta de regreso a Cotahuasi francamente es muy pero muy fuerte, porque había que subir casi toda la ruta por unas trochas muy maltratadas, cruzando puentes y otros accidentes. Después ya nos enteramos que David se sacó el ancho por una caída. Así es como llegamos a Cotahuasi y de aquí rumbo a Tomepampa. De Cotahuasi sale una pista asfaltada hasta cierto punto en donde empieza la trocha hasta casi llegar a Tomepampa, desde donde sigue la pista hasta el pueblo. El camino se hace río arriba por la margen derecha. En la margen izquierda se ven sembríos en terrenos planos y bien conservados y salpicados de algunos pueblos. Este terreno contrasta con los que vimos durante el trayecto entre la catarata hasta Cotahuasi, que eran abruptos, angostos y secos.
Arribamos a Tomepampa, que se muestra como un pueblito colonial, con sus callecitas angostas, empedradas y en medio de ellas, corre un canal por donde discurre agua. Su plaza es muy amplia y bonita. La iglesia en honor a la Virgen está bien cuidada. Bueno, casi no la pudimos ver con detenimiento porque teníamos que dirigirnos a los baños termales de Luicho. Así lo hicimos y llegamos al lugar. Hay hasta tres piscinas: la primera es grande pero a cielo abierto, la segunda es pequeña y techada con la malla raschell y la tercera es un círculo cerrado y techado. Ahí ingresamos, previo pago por los derechos. La situación se amenizó con la presencia de las dos beldades que nos acompañaron en la travesía: Almendra y Anke. Los lobos las rodeaban y hasta querían enseñarles a nadar, o a flotar,a bucear y no sé que otras cosas más. No faltó un patín que les sacaba fotos submarinas. Yo quise comprobar que realmente esa cámara sacaba fotos en el agua e intenté hacerlo con Pedrito a quien, efectivamente le saqué una foto en un angulo frontal que dio como resultado unas piernecitas calancudas que estaban cubiertas por una truza roja. Así, entre risas, fotos, chapuzones, cargadas, levantadas, sapos, etc. terminamos el baño que resultó relajante y reparador. Al salir, nos tomamos unas chelas y de ahí al hotel donde nos esperaba ya la cena: arroz graneado y estofado en quínua batida. Cerró la comida, un mate. De ahí, yo por lo menos, me fui a dormir.

SEGUNDO DIA
Nos despertamos, aseamos y limpiamos las cletas frente al telo. El sol ya iluminaba las apacibles callejuelas del lugar calentando el ambiente. Junto a Vlady hicimos un recorrido por el templo del lugar y vimos pinturas antiguas, santos de factura colonial, techos artesonados coloniales, púlpito empotrado en la pared de sillar y piso con adoquines de piedra que nada tienen que envidiar a los que se ponen actualmente. Salimos a la plaza y vemos la alegoría de la pileta: un niño estudiante (porque lleva en su mano izquierda un libro y con la mano derecha, acaricia la cabeza de un puma. Cubre su cabeza una cristina como la que yo usaba cuando estudiaba en la Gran Unidad Escolar "Mariano Melgar". Al mirar la figura nos enfrascamos en una tertulia en la que no faltó la filosofía, rasgos de etnografía, aspectos alegóricos y hasta lo pendeivis. Quisimos explicar el por qué de la figura en la pileta. Vlady, como siempre, todo circunspecto y sesudo dice que es una representación sobre la ignorancia y el saber. Que el puma representa a la naturaleza salvaje y por lo tanto no instruída y que el niño representa,  por su lado, al estudio, al saber que se impone a la fiera que toda persona tiene dentro de sí. Después de elucubrar tamaña teoría, con la cual yo estaba de acuerdo en algo, propuse la mía, que por ser más directa, creo que convenimos que era la más aceptable. El Señor Chirinos dijo que Tomepampa, del cual él es hijo, se caracteriza por que la gente era muy estudiosa y culta y que en la actualidad hay muchos profesionales. Tomando en cuenta esos datos, deduje que, efectivamente, el niño representa el estudio y por lo tanto él era un tigre, pero como en Tomepampa no hay esos felinos, entonces pusieron al felino autóctono: el puma, para dar a entender que el chiquillo de la pileta era un puma en el estudio. Contentos con la sesuda y académica explicación nos dirigimos al comedor para desayunar.
El papeo estaba en base a un jugo de papaya, huevo frito con su arroz, café y pan al por mayor. Con el estómago bien tanqueado nos dirigimos a Cotahuasi, que en un principio no estaba en nuestra hoja de ruta. Con la panza llena se hacía difícil la ruta pero con todo llegamos al punto. Ingresamos al pequeño pueblo justamente al iniciar la ceremonia del izamiento de la bandera. Caimos como anillo al dedo: nos anunciaron e invitaron a participar de la ceremonia. A Jaime lo hicieron izar la bandera. Nos mandamos el himno nacional y después de escuchar una perorata sobre la historia de la creación de la zona de protección forestal y animal del lugar, cuya sede es Toro cierran con broche de oro con el himno de Cotahuasi. Lo que me emocionó fue que en una estrofa se menciona a tres grandes familias como forjadoras de la historia y destino del pueblo y entre ellas, escucho todo emocionado y hasta el punto de casi llorar de alegría, mi apellido: Amezquita. Recién me entero que mis ancestros también habían pasado por estos lares. Y es cierto porque yo soy de Pampacolca y mi tierra no está lejos del lugar.
Después nos invitan a pasar al salón consistorial y después de los discursos de orden de la Gobernadora, el jefe del Grupo Gea, del representante de la reservación, del Señor Chirinos (quién nos contactó) y del flamante invitado: Jaime, nos sirven dos ronditas de vinoco, que estaba para chuparse los dedos. Nuevamente se vieron los afanes electorales de Vitale y lo tuvimos que respaldar con el coro de: ¡ Vitale regidor! En estos trajines nos gastamos un par de horas que hacía presentir un recorte de la ruta programada.
Con casi llantos y besitos de despedida, salimos de Cotahuasi y nos dirigimos rumbo a Tomepampa y en medio camino cruzamos el río por un puente colgante y ya estábamos en la margen derecha del río.
La carretera es totalmente trocha aunque en buenas condiciones por que por él transitan movilidades a diferentes pueblos de la zona: Tauría, Charcana, Taurisma, Alca, Visbe, etc., pero que lo hacen por unas carreteras de venados, por lo abrupto del terreno. Así seguimos río arriba pasando por pequeños pueblos que, como característica tienen un añejo árbol de cedro en el centro de su plaza, que queda como testimonio de la Colonia. Así seguimos y seguimos hasta que llegamos a la altura de Luicho (baños termales) y se decidió ir hasta Alca que estaba muy cerca. Bueno, así fue y después de otro esfuerzo llegamos al pueblo. Como en los otros pueblos, en medio de la calle hay una acequia, que en esta oportunidad estaba llena de agua incluso con un pequeño aniego, en el cual Almendra cae y se da un pequeño remojón. Como todo ciclista, se levanta al toque y entramos en el pueblo de Alca. La plaza es amplia, con árboles y una pileta que no pude ver detalladamente porque la consigna fue: pasar simplemente y nada más. Por más que quise ver el templo, no lo conseguí porque la torre estaba en una esquina pero el cuerpo de la iglesia no lo encontraba. ¡Qué iglesia para más rara!. Al salir del pueblo por una buena pista, se ve un arco en el cual, en un pilar hay un toro de lidia y en el otro, un caballo salvaje. Muy bonita la alegoría.
El hambre ya arreciaba y tras un tramo no muy exigido, llegamos a Luicho en donde nos esperada un suculento combate con unas chelas heladas. La encargada del restaurante preguntaba: sudado de trucha o la misma pero frita. A boca de jarro te lo decía y tenías que responder con la misma velocidad. La gente pidió lo que más le agradaba y así terminó el almuerzo con la alegría de haber culminado la ruta.  Hicimos una sobremesa algunos, otros fueron al puente y los más a descansar. Nadie se percató de la ausencia de Almendra y dos patas más que se habían quedado en Alca, dizque a visitar a unos familiares.
Sin más que hacer, arrancamos rumbo a Tomepampa y fuimos llegando poco a poco. En el camino me encuentro con el grupo de los perdidos que estaban regresando a Luicho. Es así que arribamos junto a Dante y otro pata más al pueblo.
Como llegaban los demás, empezamos a desarmar la biclas para cargarlas en el bus que ya estaba esperándonos. Terminamos de cargar el carro, nos aseamos, nos despedimos de la gente del hotel y partimos a las 5.30. Pasamos por Cotahuasi y empezamos a "escalar" prácticamente la carretera, que cuando la miramos el día sábado por la mañana al llegar al punto de desembarque, nos pareció tranca, ahora que la estábamos recorriendo, era el triple de tranca. Subimos casi por un espacio de tres cuartos de hora y así, poco a poco fuimos saliendo del valle. Ya llegando a la cima de las montañas, el terreno es plano. La noche cubría ya con su negro crespón (como dice el vals) y poco a poco se fue oscureciendo, dejándonos ver, en la faldas de los inmensos cerros del frente, luces, lo que significaba que hay pueblos casi como para resbalarse de los flancos de las montañas.
Durante el trayecto, la luna empezó a salir a alumbrar el panorama. Se podía ver al inmenso Coropuna, brillante por la luz argéntea lunar, que pese a la oscuridad se lo miraba, imponente. En el interior del bus se armó una jarana muy privada cuyo ingreso era una botella de vino. Los clientes fueron, entre otros: Jesús, David, Victor, Anke, Almendra. La pasaron bien.
De esta manera llegamos a Chuquibamba, a su terminal. La gente estaba de hambre y bajaron a buscar cualquier tipo de comida chatarra: salchipollo, salchipapa y bebidas calientes.
Al terminar, nuevamente a abordar el carro y partir rumbo a Arequipa. Ya el sueño vence nuestra resistencia y cuando abro los ojales, ya estábamos llegando a Uchumayo y de ahí al terminal en Arequipa. A bajarse, armar las cletas, tomar un taxi y otros pedaleando, a llegar a nuestros jatos con la alegría de haber cumplido una salida largamente anhelada, pero que ahora gracias a la invitación del Grupo GEA, pudimos hacer realidad.
Chao.

FOTOS DE WATER PONCE DEL CASTILLO
Qué se puede decir?

El bus estacionado esperando que bajen los ciclistas, los cuales fueron animándose uno a uno

Un acercamiento al nevado Solimana

La luna llena se apreciaba en todo su esplendor, eran más o menos 5.35 am

Nuestras bicicletas deseando estirarse



Nevado Solimana


Y dónde está el video?

Las fotitos de rigor antes de empezar nuestro descenso a Toro


Un pequeño reagrupamiento, ordenándonos para que pase primero la moto de la policía y de la camioneta guía

Ya conocen este nevado, verdad? sí, es el Solimana

En el mirador "Baño del Cóndor"

Canastas con naranjas y guayabas. También plátanos a discreción


Es bonito, no?

Observando los cóndores

La fotito de rigor antes de continuar el descenso hacia Toro

En el pueblo de Toro, recibiendo las palabras de bienvenida del Alcalde


Jaime, dando las gracias por la bienvenida


A bailar se ha dicho.....

Y ahora a desayunar.....


Palabras de Pedrito agradeciendo toda la atención recibida, así como a las músicos que nos acompañaron todo el día sábado hasta las cataratas

Ajá!!!... por allí vamos....

Caminando a las cataratas


El señor Miguel Sánchez dirigiendo unas palabras

Los músicos...

El violinista...

Miguel Angel Ponce - 14 años de edad

Luis Enrique Ponce - 16 años de edad

Walter Ponce y sus dos hijos, padre orgulloso. Sus hijos se portaron a la altura de las circunstancias

Fernando, poniéndose bravo con las cataratas

Cataratas de Sipia



La Mona y el Pavo... es decir, Jesús y Alonso


Canto a la tierra para que nuestros deseos sean cumplidos

El almuerzo en medio de árboles frutales



Día domingo por la mañana en Tomepampa, antes de dirigirnos a Cotahuasi


En primer plano nuestro amigo Miguel Sánchez, bicicleta y casco para ir con nosotros a Cotahuasi

Reagrupamiento antes de ingresar a Cotahuasi

En línea participando en el izamiento de la bandera



En el Salón Consistorial de la Municipalidad de Cotahuasi, para un vino de honor



En un recodo del camino. A nuestras espaldas está Taurisma, Visbe, Alca, Tomepampa, Luicho

En Taurisma, en medio de dos árboles ancestrales

Ya estábamos en Luicho, a un paso de nuestro almuerzo, pero decidimos continuar un poco más para conocer Alca

En la plaza de Alca

La totalidad de las fotos compartidas por los compañeros del Team Inter, podrán ser apreciadas en nuestra página de Facebook como: Team Inter Ciclismo de Montaña.

 
Para comunicarte con nosotros escribir a: teaminter1984@gmail.com

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