Vuelta a los pueblitos 2016

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Octubre 20: La Iglesia Abandonada

CRONICA DE WALTER AMESQUITA
Nos reunimos en el lugar de siempre, con las ganas de siempre y como siempre, la impuntualidad. Pero cuando Perico llega, todavía exige partir rápidamente porque -estamos atrasados- y el tiempo es el tiempo.
Partimos hacia Cayma y al preguntarle a Peter por donde lo haríamos, responde que por Cayma para evitar el tránsito de la avenida. Alguien, a quien se le prendió el foquito, se preguntó: y por dónde podríamos ir para evitar a Pietro?. 
Bueno, así es como llegamos a la plaza de la tradicional Cayma, pero sólo para efectos de regruparnos ya que al toque salimos rumbo hacia el mercadillo del Cono Norte.
Llegamos y como es de ley, algunos se apertrecharon con agua, alimentos, frutas, etc. para el viaje.
Pero tuvimos que esperar por mucho rato a los atrasados, entre ellos Vlady, a quien, según nos dijeron, se le pinchó la cámara.
Después de la tremenda espera, arribó el susodicho pedalero y reemprendimos la marcha. Seguimos hacia el norte y un poco más allí, ya se podía ver, a lo lejos en la cumbre de una pequeña loma, a la famosa iglesia.
Nos adentramos en terreno sin asfaltar y tras seguir a los primeros que dejaban una estela de polvo, llegamos al punto. Demás está comentar que lo que antes fue tierra virgen, abrupta pero ordenada, ahora es tierra invadida, desordenada porque las viviendas precarias están por doquier, como moscas en el pastel. Hasta donde alcanza la vista, está invadido por una variopinta instalación de carpas, casuchas, esteras, cuartuchos con y sin techo. ¿Será la necesidad de vivienda o la ambición y negociado fácil de traficantes?
Mientras mirábamos el paisaje, empezó la parchada a la cámaras de algunos.
Reiniciamos la travesía con algunos recuerdos de la ruta que hicimos la última vez que estuvimos por aquí.
Realmente el lugar es un desorden porque hasta llegamos a darnos cuenta que estábamos en el patio de lo que fungía ser una vivienda. Osea que ya éramos otros invasores. Siguiendo un camino de tierra suelta y medio color rojiza, es que salimos a la carretera a La Joya y seguimos hasta llegar al desvío de la misma con la trocha que va a Quishuarani.
Después de un pequeño descanso, seguimos por la pampa de La Estrella, cuya parada sería en el quiosco, pero no fue así, porque los que llegaron primero se pasaron de largo. El hecho es que nos reagrupamos en el desvío de Don Goyo y la ruta hacia las Canteras.
Aquí se presentó una disyuntiva: si iríamos por los Portales o por don Goyo. Se aprobó don Goyo y a pedalear. La ruta, como se sabe es muy pesada, y más aún si es que se la hace de subida o de regreso. Bueno, no quedaba otra que seguir dándole al pedal hasta que llegamos al lugar determinado. Aquí sí la regaron los dirigentes: se animan a unos refrescos pero en un local que estaba años luz de distancia y hacia allí nos dirigimos.
El lugar es el Kututo (en mención a los conejos cuyes) que preparan, pero que son más carolinas: S/ 36 cada uno. Toda la comida es igual de cara.
Nos instalamos y nos refrescamos. No sé si por el cansancio o porque algunos no la "ven" hace tiempo o por la emoción de estar atendidos por unas chicas mozas, hicieron caer al suelo el maíz tostado que trajeron las núbiles féminas.
Así pasamos unos gratos momentos acompañados por las rosas del jardín, quienes daban alegría a la reunión.
La hora avanzaba y había que retirarse. Así lo hicimos y fuimos a recalar al pasaje Loreto. Unos refrescos más entre charlas muy aleccionadoras, sobre temas que salían a flor de boca de los presentes. Qué gusto da poder ser partícipe de tan sesudas y profundas peroratas, en donde hay que repasar conceptos, redescubrir ideas, reconocer que uno está desfasado o simplemente que hay que dejar hablar, porque es gratis.
La nota gris (por no decir negra) la puso mi querido y eximio amigo Vlady: ante todos se comprometió a poner unas negras, por la espera que  le hicimos) incluso, convenció a Pietro para que lo acompañe en tan grata tarea. Cuando todos dimos por hecho este trato, que también lo aceptó Pepa, y cuando nos dirigimos al lugar de marras que les dije, nos dimos con la ingrata sorpresa que Vlady nunca llegó. Se escabulló no se sabe por dónde y nos dejó con las gargantas secas y con los crespos hechos. ¡Yo que pensaba tomar un vaso a su nombre! ¡Qué pendenciero había sido Vlady!. Nos debes una y para otra vez, no te juegues así no más con las expectativas nuestras. ¡Te queremos Vlady!

Sobre el porqué de la existencia de la iglesia en ese lugar, voy a aventurar una teoría.
Las invasiones a terrenos eriazos no las hacen de un día para el otro. Y de invasiones alocadas no tienen nada. Porque la gente, lo primero que hace es formar su agrupación, pro lo que sea, de tal manera que ya están reconocidos y ahora sí, a echar ojo sobre unos terrenos, no importa donde se encuentren. Este acto lo van preparando, midiendo consecuencias y contabilizando los beneficios postreros, con mucha antelación.
Llega el día ,se ubican en el terreno que se le díó a la Asociación y a plantar a diestra y siniestra: palos, latas, cartones, calaminas, bloquetas, banderas, sillares y todo cuanto pueda demostrar que, lo que está delimitado, ya tiene dueño.
Seguidamente, como ha sido siempre, hay que buscar un promontorio o lugar alto en el cual poder colocar el símbolo de la pasión de Cristo: la cruz, para que los proteja y para que se demuestre que la gente es católica.
En el presente caso, la invasión se ha efectuado recientemente, pero ya se la planificó mucho tiempo atrás y con todas las de la ley y de ese tiempo data la construcción de la iglesia. Por eso es que no han habido ni riñas, ni balas, ni desalojamientos.
La búsqueda  del terreno alto para la instalación de la cruz, no fue problema porque ya tenían el cerrito.
Entonces se empezó a construir la iglesia para aglutinar a los fieles y a la gente en general en torno a la casa de Dios. Seguramente que, en los primeros tiempos la iglesia ha cumplido su objetivo, con misas dominicales y con la presencia de un sacerdote, aun cuando la ocupación de los terrenos no se dio.
Pero pasando el tiempo y ante las perspectivas difíciles de poder contar con los servicios básicos, las personas se fueron alejando o por ,lo menos, dejaron de asistir dominicalmente a las faenas tradicionales y ancestrales que ellos hacen en recuerdo del ayni incaico(ayuda mutua)y así se fue quedando sin ovejas el redil del pastor.
El hecho de haber cerrado o tapiado las puertas y ventanas de la iglesia, demuestra que gente siempre a existido por el lugar y que por temor a que se roben las escasas pertenencias del local, tuvieron que clausurarlo.
El resultado de esta acción, es la presencia de la iglesia  abandonada que debe pertenecer a la curia de Yura.
Pero, ya hablando en presente, Pedro lanzó ese día una propuesta:  que sería bueno comprar el lugar, rodear con contrafuertes las laderas del cerrito (tipo castillo feudal) y construir un ambiente de recreación de tipo privado en el cual no debería faltar una piscina, jacuzzis, gimnasio para masajes, etc. Ah, Perico con sus ideas. 
Chao













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