Vuelta a los pueblitos 2016

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Abril 2 - 3 - Puquina - Omate

 Crónica de Aldo Loza:

La aventura comienza el jueves santo muy temprano a las 6am y el punto de reunión: grifo de la av. E.U. Pero yo decidí tomar un bus que me llevaría hasta el cruce de Piaca porque mi plan era guardar fuerzas para llegar hasta Moquegua cosa que se pudo concretar. Una vez que llegué al cruce 8:00 am aprox. baje la bici y sin perder tiempo comencé a pedalear pensando que los demás muchachos del Team Inter me alcanzarían muy pronto. Siguiendo la ruta en dirección a Puquina se pasa un par de kilómetros de trocha y se llega a la pista que te lleva directo a Puquina, la ruta está adornada de un paisaje verde, ríos que cruzan y de fondo el volcán con sus nevados; motivado por ese paisaje llegué  muy pronto a Talamolle luego a Santa Rosa y más allá Chacahuayo; la ruta se hacia muy relajada y claro para mi fue buena decisión de ahorrar la subida de Pocsi: Como a las 11:30am llegue a Puquina un pueblito a 3000 msnm aprox. que queda en la ladera de una de las montañas que la rodean.  llenas de andenerías todo el paisaje es verde. Ahí  espere a los demás. Como a las 2:30pm iban llegando  ya éramos 11 ciclistas; sorprendido ya que no vinieron los que son del grupo A (las maquinas del Team) poco después abandonaron 4 ciclistas más, ya éramos  pocos los que continuamos con la aventura sin intimidarnos por los rumores de huaycos o mal clima.
Ya era de noche y después de que comimos y exploramos el lugar nuestro coordinador Pedrito quería un vinito para brindar un rato y en compañía de Edward que no estaba con su bici si no con su familia al menos nos acompañó.
Al dia siguiente nos despertamos temprano ya  con Pedrito, Felix, Jesus y Berenice, Rafael, Alejandro, Kevin, Yuri luego de un desayuno con tallarines que ordeno pedrito emprendimos rumbo a Omate. Saliendo del pueblo hay una cuesta muy pronunciada que rápidamente te cansa pero luego se te pasa inspirado por el paisaje que te rodea. Siguiendo el camino que es trocha y en mal estado por las lluvias son subidas, curvas y pequeñas bajadas, surcos y tierra suelta, la mezcla perfecta que define el ciclismo de montaña. Hasta que llegamos a unas cataratas al costado del camino es donde hicimos una pequeña parada y esperar a los demás que venían despacio Jesus y su esposa que trajeron a su hijo de 12 años que montaba con mucho entusiasmo y aunque sufrió varias caídas siguió adelante.

Pasado ese tramo teníamos que subir unas 2 horas  de duro pedaleo y como toda subida venia el descenso largo de casi una hora en donde nuestro amigo Alejandro sufrió una caída, más adelante antes de llegar a Coalaque nos frenó unos trabajos de la carretera que al principio parecían derrumbes y bloqueaban la carretera hicieron que tuviéramos que pasar por encima de los trabajos d las maquinarias en medio de las chacras y que resulto toda una experiencia pasar por esos senderos llenos de árboles de manzanos, peras, pacaes, membrillos que arrancabas al paso; todo un pequeño paraíso inolvidable. Asi llegamos por fin a Coalaque donde haríamos una parada pero que yo desobedeciendo al jefe decidí seguir ya que no quería perder el ritmo, luego de una hora y media aprox pasando otra subida y con el sol implacable y luego otro descenso llegamos a Omate cerca de las 3pm, después de algunos percances en la entrada del pueblo cerrado por los altares que estaban construyendo nos instalamos en un hotel los 6 ciclistas pero faltaban Jesus y Berenice con sus hijitos que no pudieron pasar en la zona de los trabajos en la carretera, tuvieron que pasar varias horas de tensa espera para saber noticias de ellos que por fin pudieron pasar y llegar sanos y salvos. Ya juntos todos felices y contentos pudimos explorar y conocer las costumbres del lugar y contar algunas anécdotas como la que tuvo nuestro amigo Kevin que no pasó desapercibido por las niñas del pueblo, no falto alguna que se le acercó para sacarle algún dato y que aprovechando de esto Pedrito quiso ofrecerlo en bandeja a las bellas omateñas a cambio de una damajuana de vino. Propuesta que seguro las espanto a las pobres niñas. Y asi terminó otro día lleno de aventuras…

Para el tercer dia la intención era seguir hasta Moquegua pero la experiencia de Pedrito decía que no podíamos llegar asi que no quedó otra que regresarnos a Arequipa, no sin antes hacer una visita al pueblo de Quinistacas que está solo a 2km pero cuesta arriba de Omate y que luego de las fotos respectivas enrumbamos hacia nuestra movilidad que nos llevaría hacia la blanca ciudad.