Vuelta a los pueblitos 2016

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Agosto 16 - Yarabamba - San Antonio - Sogay - Quequeña

Crónica de Felix Arotaype:
 
Saludos MTBikers:
                           Fueron setenta y tantos kilómetros. La ruta de ayer fue para el recuerdo, especialmente para este servidor que si lo disfrutó y tanto fue el disfrute que ahora estoy pagando las consecuencias: estoy con macurques en los musculos  a causa de la caminata que hice sin querer queriendo. No me imaginé que dejaría mi "compañera" de aventuras en alguna parte de aquel casi paradisíaco lugar,  emprender una pequeña y divertida caminata con escaladita incluida en ese lugar al que nunca había llegado ni pisado. Ese pequeño paraíso llamado:Cataratas de Sogay.
Era un fin de semana largo, Sábado y Domingo propicio para darse una escapada para cualquier lado fuera de la ciudad en compañía de mi "compañera" de dos ruedas, pero fui presa de la flojiritis que el dia Sábado dormí como lirón hasta las doce del medio día, solo me levanté para ir  a almorzar, de paso espectar el corso, para deleitar la vista con el espectáculo... Y... ¡Baya!.. Estos dos ojitos si se deleitaron con las bellezas danzarinas del vecino pueblo del Altiplano, solo eso vi, hasta que, como diría el cantante José José: hasta la belleza cansa.
Llegaba el nuevo día: Domingo. Despues de pasar una noche placentera y dormido como bebé, era menester salir a cletear con los causas y causitas del Team.
El día comenzaba nublado como para pedalear con todas las ganas "devorando" kilómetros tras kilómetros, sí, la distancia a dar curso a los pedales era respetable y a medida que uno se alistaba las horas pasaban rápido. Llego al sitio de reunion unos diez minutos antes de la partida (8:30 am), en el lugar ya habían compañeros esperando, pero el encargado de oficializar la partida aun  no llegaba, a si que a esperar nomas. Hasta que  al fin llega Pedrito, saludos previos, la presentación de los nuevos mountains  que eran un número de cinco, pues en cada salida siempre tenemos nuevos participantes, algunos de ellos salen primera y única vez, pues;  los caminos del mountainbiker son difíciles, pero si se habitua a esas dificultades, la recompensa es grata o dolorosa. La grata: cuando la disfrutas, te diviertes, cuando llegas a viejo, sigues pedaleando y que te entierren junto con tu bici. La dolorosa: es cuando te sacas la mie... Digo... la  "michi" antes de tiempo. Como siempre  los del grupo A salen antes, los del grupo B, que somos la mayoría enseguida, asi llegamos al grifo de Guardia Civil en donde otro grupo nos esperaban y de allí rumbo a la ruta trazada, que esta vez era Yarabamba en donde nos reagruparíamos. En el tramo avanzando unas cuadras Jose Luis  pincha la cámara de su llanta, un buen samaritano le presta una cámara para que  sega pedaleando.
 Todos se fueron raudos, mientras los últimos llegamos al desvío hacia Characato, un tráfico infernal de vehículos hasta llegar al otro desvío que entra a Mollebaya, de allí el tráfico un tanto que aminora hasta llegar a Yarabamba en donde un buen contingente nos estaban esperando en la puerta de una tienda, en donde la despachante era una señorita bonita. A medida que iban llegando los demas, tambien hacían su aparición los del grupo A, pero alguien importante faltaba, nuestra "paparazzi" del grupo: Grenny. No aparecía, esperamos, pero el tiempo pasaba y no quedaba otra que  partir rumbo al parque de los dinosaurios. Una subida vía corta asfaltada que pasa por medio las chacras, tambien de distancia corta se llega a las lomas, esta vez ya el terreno es afirmado. En una subida alguien rompe la cadena de su bici.... ¡Tronchacadena! grito a voz en cuello, varios son los que me alcanzan dicha herramientas, eso es bueno, los integrantes del Team siempre solícitos ante cualquier contingencia. Arreglamos el impase, proseguimos el pedaleo siguiendo las huellas, era facil desviarse por otro camino, porque había varios ramales que iban a distintas direcciones.
A lo lejos vemos el grupo ya llegano al sitio donde están los dinosaurios, lomas, caminos subiendo a estas, pampas, quebradas y letreros que decían: Phelps  Dodge Minera o algo así, es posible que estas lomas pertenezcan a esa compañía minera, sinembargo, a sus alrededores en la parte baja los pesesionarios o invasores de terrenos ya les han ganado terreno. Llegamos por fin a donde están los dinosaurios, dejamos las cletas en una especie de parquecito con banquitas, mesitas empotradas al suelo, mas allá un lagarto convetido en un tobogan para chibolos. Subimos a una pequeña loma larga de baja altitud donde están estos dinosaurios, el lugar está "sembrado" de roca volcánica, no sabemos que volcan habría explotado allí, posiblemente son restos de que alguna vez haya sido el hoy nevado Pichu-Pichu: un inmenso volcán de gran altura, formado por los cataclismos. Son unas réplicas "exactas" hechas de fibra de vidrio, tan exactas como sacados de la película del parque jurásico  de Spielberg, solo falta  que se muevan. "Ellos" están condenados a estar en esa posicion, con ese gesto feroz, amenazante, con ese silencioso rugido, bramido, maullido... lo que sea... que el Hombre en su imaginación lo supo plasmar en una visión tangible. No digo que estarán por toda la eternidad, pero estarán buen tiempo allí, para el deleite, la imaginación y la interrogante  de la gente, que si eran asi los dinosaurios.
                                          Apreciamos esta obra de arte casi contemporaneo -yo diría- fotos por aquí, fotos por allá y una foto oficial con la cámara de nuestra amiga Berenice, ya que fotógrafa oficial no estaba. Dejamos el lugar como habíamos llegado, enrumbamos esta vez hacia el poblado de San Antonio, unos 7 km. mas arriba del lugar. Llegamos a esa de las 11:15 a.m a ese anexo que pertenece al Distrito de Yarabamba, todos porsupuesto con  hambre, sed y allí es donde tuvimos que saciar esas ansias que llévabamos , mientras algunos compañeros rezagados iban llegando. El buen Pedrito, nuestro coordinador nos dice que vamos a las cataratas de Sogay, pero antes hay que llegar a la placita de Sogay en donde coordinaremos, si se va a las Cataratas o no. Sogay está de San Antonio unos dos kilómetros camino asfaltado. Todos se fueron raudos despues de haber saciado el hambre, la sed, y descansado, hasta que en el camino nos encontramos con otro grupo que subía, eran - por esta vez- les pondré el apelativo de: grupo los hiperactivos, no se me ocurre otra,  no son extremos ,pero por ahï van,  eran integrantes de los nuestros, como dice un comercial de una universidad del norte: "ellos son de otra raza".... Jajajajajaaa...  Porque ellos no paran, pedalean y pedalean sin parar y es posible que estaban viniendo dando curso a las bielas y pedales sin parar, hasta que se encontraron con nosotros, por lo que tuvieron que regresar. ¡Con ellos estaba nuestra amiga Grenny!
 La idea era llegar a Sogay, pero un buen número de bikers se fueron con direción a Quequeña, mientras otro buen número hacia Sogay, mientras nuestro coordinador llegaba llega a la retaguardia. Nadie hizo parada en dicho poblado, subieron una cuesta pequeña, se perdieron en la única callejuela que va directo a las Cataratas. Eran cercanas a las 12 del medio dia, Yo empezaba a "arrugar" ya había sido suficiente pedaleo por esta vez, quería regresar a casita, a ver las películas dominicales, echadito en camita....¡Ahhhh!... Hasta que Jaime y Pedro me convencen de seguir, atras llegaba una persona conocida: era Cecilia, buen tiempo había dejado de salir con el Team, o estuvo haciendo rutas sola, no lo sé; pero allí estaba dispuesta a acompañarnos. Yo para ser sincero, nunca había hecho esta ruta, los tantos años que llevo montando la bici, solo la veía desde lo alto de la cuesta de Hornillos y la nueva  carretera que va a Polobaya. Si bien es cierto era una ruta fácil hasta el estacionamiento de carros, de allí llegar con la cleta a las cataratas, era dificil, salvo cargando, pues no me era atractivo e interesante.
Llegamos al final de la ruta pedaleable, el panorama era bonito, andenerías sembradas, chacras, árboles, rocas, laderas, mucha flora en esas laderas, en medio de todo esto una quebrada honda, por ella discurría un riachuelo. Un biker se retorcía de calambres, eso ya no es novedad en nuestro en nuestro deporte, pues son ya  gages de oficio. Este muchacho descansará, se repondrá en el lugar. Cuando llegamos los ultimos, los primeros que habían llegado, ya habían partido hacia las cataratas, tres prefieren ir con sus bicicletas, dizque quieren entrenar. Un letrero decía: 1.3 km. a las cataratas, cerquita.  De pronto yo estaba con los ánimos al tope, pero tambien con temor de caminar, si me respondería mi rodillita que tengo lesionado...A si que ...¡Allá vamos!... ¡Voy hacia tí,cataratas!... 3 o 4 éramos los rezagados Yo, Jaime, Cecilia, uno con su bicla... ¡Uff!... ¡Qué moral para cargar la bici cuesta arriba!... Le dijimos que dejara la bici en el estacionamiento, pero terco el muchacho. Empezamos la caminata, mientras Pedrito con algunos  se quedaban como guardianes de hartas bicis, en medio de una calor sofocante que a esas horas hacía allí.
Mientras subíamos nos encontramos con algunas personas que regresaban, pasamos una acequia por donde corría agua, allí, Jaime se queda, mientras Percy ya estaba de regreso en su bici, eso si es ser un biker hiperactivo. Ibamos 4 o 5 ciclistas caminando por un sendero para dos personas, no para mas, adelante iban una pareja, mas adelante uno con su cleta, asi sucesivamente, mientras yo iba con la grata compañía de Cecilia, no soy un tipo parlanchín, pero trataba de balbucear algunas palabras.... Jajajajajaa. El ambiente estaba calmado, silencio, algunas ráfaguillas de viento, el sol mandando sus quuemantes rayos a esas horas del día, el sonido de la poca agua que corria por el rio, era la dulce música para cualquier oido humano. Estábamos a 2600 y tantos metros de altitud, asi decia un letrero que encontramos, de hecho estos letreros escritas en madera, plantadas en el suelo en palo tambien de madera, indicaban la distancia como asi: 900...800...600... metros para las cataratas. Quien o quienes la habían colocado estos carteles era nada menos: la Minera Cerro Verde, talvez en un acto de pequeña retribución por el agua se llevan del lugar??
Asi llegamos hasta el lecho del río cubierta de piedras grandes, pequeñas, rocas,rocones, algo de arena y el agua en su miníma cantidad deslizandose quebrada abajo. Cuando uno llega lo primero que avista son las cascadas de agua, que está a unos 200 metros perdiendose, apareciendo entre las rocas y a su paso formando pozos en donde la gente se da sus chapozones. Nuestra meta no era nesariamente ver las cascadas de agua, tenía que algo mas interesante mas arriba, hacia adelante a donde dirigíamos la vista, como : una catarata. Ahora que hacemos- le digo a Cecilia- tenemos que subir,pasar esas cascadas, aver si encontramos algo por allí atrás. Cecilia me responde: ¡Vamos pues!... No creo que hayamos llegado hasta aquí a ver esas casacadas. Pasamos el riachuelo con cuidado, subimos por la izquierda del rio superando rocas de granito, ramas, arbustos, pasamos por debajo de roca especie de un pequeño tunel, mientras el sonido del agua bajando las cascadas, golpeando las rocas a su paso  era fuerte, mientras la gente subía, bajaba, no era una multitud,pero eran bastantes, con algunos de ellos nos rozamos almomento de pasarnos.
A medida que nos acercábamos al punto donde la personas iniciaban un pequeño ascenso, me invadía la emoción, la adrenalina fluía en mi ser, estaba algo poseído, es que estar allí por primera vez, a cualquiera le pasa esa sensación, esa emoción de querer saber, que habrá superando ese ascenso..... ¡Tan solamente quería estar allá arriba en donde los demas estaban, tan pronto posible!....  Esa misma sensación posiblemente sentían tambien los demás o nolo sé. Pero tuve que serenarme, para no entrar en un exceso de confianza y cometer un error. Me había sacado los zapatos, las medias para cruzar el rio, para no mojarme, hasta que un calcetin se cae al agua y mojado pues. Mientras me ponía otra vez los zapatos, con la media mojada, los demas que iban conmigo, ya estaban escalando y bajando. Vi en lo alto a Maritza, Dante que ya bajaba, Ernesto que trataba de bajar, mientras Cecilia y los demas ya  escalado hasta  y estaban arriba contemplando lo que había allí.
Me dispuse a escalar, otros también subían, bajaban esa era el ajetreo, elafán en ese pequeño espacio, se puede decir que era un "loquerío" sin control, nadie podía decirte: ¡Oigan!... ¡Este grupo va a subir! o ¡Este grupo va a bajar! Todo era un desorden, con el peligro de que alguien se desbarranque, por una mala pisada o pierda el equilibrio y terminar en el agua, si tiene suerte, de lo contrario uno puede terminar lesionado o peor. El agua abrio su camino entre una montaña de roca, unos 3 o 4 metros de banda a banda que es su base, a medida que el cerro se eleva, forma una quebrada o acantilado, la profundidad del pozo no se sabe, el sitio donde estabamos escalando hasta el pozo donde el agua está en constante movimiento,  es unos 6 a 8 metros. Supero la escalada, en la cima estaba el premio, a unos 60 metros estaba la catarata, una hermosa  caída de agua de unos 15 metros, al final de la catarata, un pozo una pequeña playa a su alrededor. ¡La vista era fenomenal! 6 o 7 personas bañandose en ese pozo, mientras la mayoría de la gente que habíamos subido, agazapados en la ladera de una roca lisa y resbaladiza unos fotos de rigor no podía faltar, mientras la gente seguían llegando, tratando de tomarse fotos.
 La myoría de compañeros bajaron de retorno, mientras 4 ciclistas estaban aún embelesados con el espectáculo. ¡Muchachos vámonos!... Nada. ¡Ya vámonos!... Mientras los bañistas casi en paños menores abandonaban el pozo de la catarata, en tanto, yo seguía apuarando a los chicos que quedaban, tampoco podía dejarlos allí, los semi calatos ya habían llegado hasta nosotros, eso dificultaría el descenso y asi lo fué. Ya era tiempo de bajar. Subir fue algo fácil, pero descender era otra cosa, a mi me se me ponía "piel de gallina" el cuerpo, me sudaban las manos, pero así bajé y esperé a los demas bien agazapado para ayudar a los demas y a mis espaldas estaba el pozo de agua. Los ayudé a descender a los de mas despacio y seguro, para luego bajar de retorno. Los semi calatos habían llevado una cuerda, seguramente para bajar, no sé como habrán bajado. Los dos ciclistas que habían ido con sus bicis, se alistaban recién despues de haberse bañado seguramente. Llegamos al estacionamiento en donde Pedro y Jaime nos estaban esperando, los de mas ya habían partido, esperamos a los últimos y partimos raudos a Sogay, para pasar por Quequeña, luego a casita.
                  Eso ha sido todo amigos, me estan botando ya de la cabina de internet ..Jejejeeejee....ya les contaré lo bueno, lo malo, lo feo de esta ruta y caminata a las cataratas de Sogay   
 
  Saludos
                   Felix.