El tiempo

Julio 28 - Arequipa - Salinas - Moche - Puquina

Crónica de Felix Arotaype:

Saludos MTBikers:
Antes de iniciar el relato breve, comenzaré diciendo que escogí iniciar la ruta desde el sitio que detallaré mas adelante, porque era el sitio ideal para poder disfrutar del pedaleo hasta la laguna Salinas, a pesar que la mitad del recorrido era nuevo para mí. Pero allí íbamos. 
La ruta esta sí nos ha exigido al máximo, cansancio, mal de altura, la caída de la noche en alguna parte hacia Puquina, el paisaje hermoso de ese páramo agreste del lugar, el ulular silencioso frío del viento, el silencio tranquilizante pero a la vez atemorizante, un pedacito de este País llamado Perú. 
Eran las horas previas de la ruta, inicialmente solo éramos Aldo y Yo, pro horas mas tarde Aldo me dice que hay dos mas que se están animando, éramos ya 4 y para ello tuve que llamar a la camioneta para que nos trasladara hasta las afueras de Chiguata. El plan era salir bien temprano, por lo que quedamos para las 5 de la mañana en el lugar de la cita. Al siguiente día las 5 a.m. Aldo, José y el transporte ya estuvieron esperando, cuando llego unos minutos pasados, pero faltaba uno y asi que esperamos unos minutos. Los minutos pasaban, el conductor estaba desesperado, dijimos que esperaríamos unos 5 minutos, al ve que no aparecía acomodamos las cletas y partimos a las 05:30 de la mañana aproximadamente rumbo a Chiguata.
La mañana prometía ser con viento, porque en el firmamento a la altura del Misti se divisaba pequeños cirros, un viento friolento soplaba de Este a Oeste a esas horas de la mañana y rayaba las primeras luces del sol por las crestas del Pichu-Pichu. Llegamos a Chiguata a las seis de la mañana, nos pasamos de largo por una vía tortuosa hasta llegar al poblado de Espiritu Santo, que tiene su principal vía asfaltada, nos detenemos para un respectivo avituallamiento con comida y agua que nos hará falta. Partimos de inmediato por la calle asfaltada, que metros mas adelante se acabaría, por la que daría paso a la vía trocha y polvorienta. Llegamos a un puente que hay mas arriba del poblado, en donde el conductor de nuestro transporte nos dice que hasta aquí llega, por lo que no puede seguir, le rogamos que nos lleve siquiera hasta la camioneta que está subiendo. A pesar de su protesta, de querer llevarnos hasta donde queríamos, a regañadientes acepta y aplica pedal a fondo la "carcachita" de marca "Datsun", de 1500 cc, una camionetita de los años de la pera que subió sin protestar.
Llegamos hasta el cruce que va al poblado de los Arenales, Miraflores, Cachamarca en donde nos bajamos y le recomendamos que se baje por Cachamarca y a ver se "levanta" una cachamarquina de paso....Jajajajajaa! Eran unos 5 minutos de antes de la siete de la mañana, cuando empezamos devorar los primeros kilómetros cuesta arriba por la carretera que antes iba a Puno y que hoy solo utiliza la minera de boratos, los que van a Ubinas, San de Tarucani, Salinas Moche tantos otros poblados que hay en la Región Moquegua. Subimos, subimos por una vía tranquila, yo estoy subiendoa 7,8, 9 km/h, el sol ya nos "agarró", por lo que nos obligó a despojarnos de nuestras ropas extras, soplaba un vienticillo frío en contra lo cual era bueno. Llegamos al km. 15 de Chiguata, los queñuales empiezan poblar ambos lados de la vía polvorienta, el sol ya era implacable, el viento tenue se fué, los contados vehículos que subían nos iban pasando levantando una polvadera a su paso. Llegamos a un puente de los 5 o 6 que hay en esa subida, en donde hacemos un alto para rehidratarnos, comer los primeros bocadillos y acomodar nuestra carga. La parada era breve, los minutos pasaban, ya eran cercanos a las nueve de la mañana, la cuesta a nuestro primer objetivo, que era la Cruz del Simbral nos esperaba.
Llegamos a los comienzos de la Reserva Salinas Aguada Blanca que está a mas de 3,800 m.s.n.m. en donde nos detenemos para una toma fotagrafica, de inmediato partimos del lugar y mientras tanto los primeros buses de transporte nos iban pasando.Habíamos avanzado casi mas de 17 km. cuando llegamos al único oasis que hay en esa cuesta, un manantial que según dicen que nunca se seca ni en las peores sequías, un chorro de agua cristalina salía a travez de un tubo con su característico sonido, que a cualquier mortal fascina, 4 personas trabajaban en el lugar, entre ellos mujeres haciendo un canal pequeño, mientras, un pequeño niño jugaba alrededor del chorro de agua. Nos dicen que son de la comunidad, que están haciendo un canal para irrigar uno conjunto de árboles que está mas abajo, pregunto el nombre del lugar y me dicen que se llama "pasto grande", sería por el pasto que crece alto solo en ese lugar. Este lugar es el abrevadero de los tarucas o venados, vizcachas, aves de todo tipo, zorros, gatos monteses y hasta pumas que todavía existen.
Desde el oasis divisamos el último bus con parrila subiendo la carretra serpenteante, pensamos que los de mas ahí vienen, no nos equivocaríamos. La subida hasta la Cruz son de 5 curvas, a pesar de la altura pedaleamos rápido a 10, 11 o mas kilómetros por hora, solo nos dificultó las curvas que estaban con abundante tierra suelta y era facil caerse. Cuando llegamos a la Cruz, el bus tambien llega junto con nosotros , en cima del bus veo 4 o 5 bicicletas, los puedo reconocer a dos una amarilla, una blanca, que eran de Vlady y Rafa. Eran las 10:30 am, habíamos recorrido 21km hasta allí, el momento era propicio para unas fotos, rehidratarse, comer, darse un descansito para seguir el pedaleo rumbo a la laguna salinas. El bus en donde viajaban los demas compañeros, probablemente haya llegado al poblado de ¿Salinas Moche? ...o ¿salinas Huito? a las 11 de la mañana. Unos 10 minutos de un merecido descanso, partimos para llegar al tunel, donde paramos pera unas fotos de recuerdo, el precipicio es impresionante, unos 300, 400 o mas metros que se ve perdiendo en una quebrada profunda, a nuestro norte está el volcan Misti casi empequeñecido, pasamos el tunel, volteamos un cerro de tamaño bajo, una bajada algo corta nos esperaba y de allí la vía es de fácil pedaleo, pero en realidad no fue así.
A lo lejos avistamos la carretera que se perdí, era el desvío. El desgaste físico, la altura, el cansancio ya nos estaba pasando factura, a pesar que la carretera era pedaleable, se hacía dificil, mas por la tierra suelta en algunos sectores, por lo que preferimos descansar, comer algo para no ser pasto de la "pálida" a esta altura.Proseguimos la marcha, hasta eso eran ya las 11:45 am, el ambiente estaba tranquilo, no había viento, salvo unos pequeños tornadillos que se levantaban aquí y allá. Me adelanté un tanto, mientras José y Aldo venían atrás, hasta que llegamos a una larga pampa, que algunas tramos era una bajada corta, en donde se desarrolla una buena velocidad. Llegamos al desvío pasadas las doce del medio dia, un descanso era lo mas conveniente para reponer fuerzas. Habíamos pedaleado mas de 30 kms. Nuestro amigo Aldo ya estaba sintiendo la "pegada" por el peso de la mochila en la espalda y tuvo que llevar en la parte delantera junto al timón. Partimos del desvío, ante la atónita mirada de 4 vicuñas que subían hacia lo alto dela ladera, subirse a la bici y pedalear, nos era dificil por lo arenoso del terreno, por lo que optamos caminar empujando nuestras cletas, hasya llegar a una pequeña meseta de donde se divisaba la laguna, al fondo el volcán Ubinas que estaba tranquilo y era pues menester unas fotos.
De allí partimos rodeando la laguna hasta llegar al pequeño caserío, pensando que era Salinas Moche o Huito, hasta allí recorrido unos 37 kms. No había a quien preguntar, en el lugar había apenas unas cuentas casas, ya eran la una de la tarde, un camioncito hace su aparición por frente nuestro y una camioneta por nuestra retaguardia, primero pasa la camioneta con personas en la tolva a las que preguntamos a la "volada" por salinas moche, y nos dice que está mas adelante el dicho poblado, ¡Pucha!... ¡Tenemos que seguir entonces!. La carretera volteaba hacia la derecha, luego ligeramente a la izquierda, una pampa, luego se perdía por el costado de un cerro de regular altura hacia la izquierda y al frente nuestro una raya horizontal por medio de la ladera, pienso que era la vía a Puquina. Me había adelantado, mientras José y Aldo venían atrás, por lo que me detuve para esperarlos. En eso llega José, quien saca su mapa para verificar que realmente era la via correcta la que estábamos viendo al frente, pues, al parecer que sí, era la vía. Que hacemos, creo que vamos a tener que cortar el camino hasta llegar a esa carretera, que para nosotros parecía ser, de lejos parecía cerca, hasta eso tambien Aldo se une a nosotros, saca su mapa y ambos hacen comparación. 
¿Les sigo contando o ya se aburrieron?...¡Mmmmm! ... Pues yo sigo. Bueno, bueno como les iba contando, en el mapa sale una larga raya (no sé que decir, solo me viene a la mente la palabra "raya")... ¡Ah!... ¡Ya!... Linea era la palabra. Era una linea recta, en el mapa que salía de salinas Moche, precisamente esa era y pedal a fondo llagar a la unión de la vía por donde estábamos pedaleando, con la linea que estábamos viendo al frente nuestro. Avanzamos por içuna vía bien afirmada, hasta vestigios de haber sido regado por una cisterna. Amedida que avazábamos, pensamos que el poblado estaba detrás de cerro a nuestra izquierda, en eso se ve como dos o tres objetos blancos grandes, parecían unas enormes iceberg del polo norte y al lado un edificio (me pareció), de unos 20 pisos, parecía el hotel Sheraton, puede ser que sea el espejismo. Ibamos avanzando, habíamos volteado el cerro, pero nada del poblado, solo unas casas semi abandonadas hechas de tapial, adobe u otro material de la zona y una buena cantidad de animales como alpacas, ovejas llamas pastando en una pequeña pampa verde, a las orillas del lago salado. Del poblado Salinas Moche nada. 
A unos 500 metros se ve un letrero, no sabemos que es lo que dice, está con la cara opuesta a nosotros, nos acercamos deseosos de saber que es lo que dice el letrero. Llegamos al sitio, la carretera continua hasta perderse por encima de una loma, el "edificio" los "iceberg" ya no se ven, la "raya" que hemos visto está a un altura a unos 800 metros, unos postes de energia electrica va paralela a la tal linea, que mas pareciera un camino antiguo, o una via que hicieron para plantar esos postes. No sabemos. Yo llego primero al lugar donde estaba el letrero estaba sujetado por dos postes, lo primero lo que hice es revisar el suelo si había huellas de bicicletas, pero nada solo una huella que mas parecía huella de una bici antigua, había huellas de motos y nada mas. Levanto la mirada, el letrero decía: Santa Rosa, Puquina, mas no mencionaba la distancia. Nos extrañó no haber encontrado huellas de bicicletas, nos hacemos la interrogante y llegamos a la conclusión: seguramente están con una movilidad de apoyo. Observamos al horizonte, hacia el Pichu-Pichu, la carretera sigue por una pequeña pampa, por medio de la vegetación pálida en esta temporada, para luego perderse y por ahí tenemos seguir. Mientras tanto, saciamos el hambre, José se había llevado unas ricas almendras y pecanas que compartió, mis dos ultimos plátanos se acabaron allí, pero tenía suficiente como para no quedarse "tirado" de hambre en la gélida puna, lo que si el agua se me estaba acabando era el agua, pero había de reserva.
Eran unos 10 minutos antes de las 2 de la tarde, mi cuenta kilómtros marcaba 42 kms y con la incertidumbre de no encontrar huellas de cletas, proseguimos el "suplicio" de dar pedal a fondo todo un tramo desconocido (aún) para nosostros. Cuando partimos, todo estaba casi quieto, había poco viento, el frío no se hacía sentir, el comienzo era facil, a medida que avanzábamos la ruta se hacia mas dura. Solo una huella de bici iba, esta huella era algo desgastada, pero para ser una una bici antigua, iba rápido, algunas veces se atollaba en la arena, pero seguía, eso significaba que su conductor era fuerte. Comforme que íbamos subiendo, el viento empezaba cada vez mas con fuerza, poco apoco dejábamos atras la laguna salada. LLegó un momento en que les planteé, que pedaleemos como los de la bicicletas de pista: cortando o conteniendo el viento. Yo iba adelante, José a mi retaguerdia y Aldo venía atrás, parecía funcionar, pero poco tiempo, porque Aldo se iba quedando, volteo para ver si me seguían, el último venia caminando y pues, a aminorar la marcha.
En eso, yo venía pedaleando... Cuando. se aparece una huella de bicicleta.... Así de la nada... Luego en algunas partes aparecía la huella de zapatos con clips.... Unos metros adelante otra huella de bici, tambien con zapatos con clips..... luego otro... Y así se iba haciendo multitud de huellas, no sé cuantas eran, todos iban montados y en algunas partes aparecían la huella de zapatos con clips. Mientas tanto nosotros íbamos empujando nuestras bicis, pagando algún pecadillo talvez, a pesar que no era Semana Santa aún. El agua se nos acababa en nuestras cantimploras, ya eran las tres de la tarde, el viento cada mas frío, terminamos una subidita y de pronto como un milagro, una bendición un pequeño riachuelo en medio de la nada, bajaba ladera abajo para evaporarse, perderse, filtrarse en tierra en esa vasta pampa. ¡Uff!... Allí descansamos, llenamos agua a nuestras caramayolas, el agua era cristalina, de manatial, mezclado por ahí con algunas "uchas" de las vicuñas, pero que importa, lo escencial era saciar la sed.
Descansamos un rato, nuestros oidos escuchando el tenue murmullo del agua, el viento era tal, que la fascinante música para nuestros oidos desaparecía. Aldo saca su aparato de medir la altitud, estábamos a 4,200 metros, parecía que estábamos a mas altura, pero quien discute y le da la contra a la tecnología. De allí partimos, nos faltaba un largo tramo, el camino disimuladamente subía, levanto la vista haci mi norte, veo algo que me llama la atención, era un hato de ganado diseminado pastando en las faldas de Pichu-Pichu. Eso era mi impresión, solo que era un especie de espejismo, el sol me estaba jugando una mala pasada, el astro rey estaba en la altura de los picachos de Pichi-pichu. Una breve mirada, eran "animales" pastando, pero solo eran rocas grandes y pequeñas dispersados. Los antiguos caminantes crearon muchas leyendas seguramente de ese fenómeno. Por fin avistamos a una apacheta, pensando que seguramente que ya empezará la bajada, llegamos y nada el camino seguía, nos encontramos con camión que bajaba seguramente iba a algún poblado.
Luego otra apacheta, otro montículo de piedras pequeñas,grandes, tamaños que una persona pueda levantarlas con una mano o con las dos manos, juntado a lo largo de siglos por los viajeros que iban a pie, en caravanas, con sus acémilas únicas que eran las llamas, luego en época de conquista, virreynato en mulas, caballos, burros, hoy en los vehículos motorizados y a pedal. Pero ¿Porqué juntaban las piedras de esa manera en estos sitios hoy llamados abras? Según que me contaron mis antepasados, esto lo hacían para: dejar atras el cansancio, la mala vibra, todos los pesares etc... etc... Y ¿Cómo lo hacían? Esto solíamos hacer con mi abuelo, agarrábamos una piedra, el tamaño que podias levantar, te frotas con la piedra de la cabeza hasta los pies, murmurando una plegaria, mientras miras fijamente, pronuncias el nombre de los apus (montañas altas), tiras la piedra al montículo, te alejas sin mirar atrás y tu cansancio, tus pesares, toda tu mala vibra se queda a llí. Para eso tienes que tener FE. Lo tenias que hacer cada vez que traspasabas dicha apacheta.
Bueno sigamos con lo nuestro, en la segunda apacheta, Aldo prefiere regresarse. Estaba totalmente cansado, nos dice que no puede dar un paso mas, ofrecemos comida, nos dice que no tiene hambre ¡Tas loco man!... ¡Ya falta poco, mira de ese morrito para atrás , ya es bajada, allí termina la subida! Sugerimos que no lo haga, claro el regreso era bajadita. Hasta eso ya eran las 4 y media de la tarde, el frío helado arreciaba con furia de los dioses, a nuestro norte estaba el pichu pichu, el sol estaba encima de sus crestas, a nuestro este otro nevado, por encima de esos picachos estaba la tenue figura de la luna, mientras yo me ponía mi atuendo para el frío. La tercera apacheta estaba a unos 800 metros, era la ultima, de allí posiblemente empezaría la bajada, no sabemos como era. Aldo se convence al final con la siguiente advertencia:esta bien,voy pero no me dejan. Yo, que "peleaba" con mis indumentarias, les digo que vayan adelantando, que ya les alcanzo, mientras se alejaban rápidamente ellos, me invadió un temor: que haría uno solo a estas alturas y proseguí la marcha a todo pedal, en tanto ellos traspasban la pequeña colina hacia el otro lado.
Yo estaba bien físicamente, anímicamente estaba preocupado, por haberlos traído a los muchachos, me preocupaba la situación de Aldo, la inmenente caída de la noche y no saber como era el camino de bajada. Llego a la tercera apacheta , de allí una planicie, un lago que se iba secando, huellas de bicis, en su orilla, mas al fondo una vasta pampa que parecía un bofedal seco, un nevado que se elevava, de allí provenía dicho bofedal, el viento frígido que calaba hasto los huesos, la carretera que empezaba a descender, allí estaba Aldo, tartando de acomdarse la mochila, mas adelante estaba José. Eran las 4: 40 pm, mi odómetro marcaba 54 km, 12 kilómetros hemos recorrido en 3 horas y media, teníamos 1 hora 20 minutos de luz solar y teníamos que aprovechar al máximo ese tiempo. A José lo encuentro echado de panza sobre una verde yareta, trataba de "capturar" una toma con su cámara fotográfica a una vicuña que se le cruzó en el camino, pero la muy esquiva se le fué. Aldo nos alcanza y de pronto suena su teléfono movil, presto Josë le ayuda al sonoro aparato del bolsillo dela mochila, contesta, pues era un familiar y le contesta que estamos cerca a Puquina, pero lo real que estábamos a 30 km del pueblo mencionado. 
La bajada era tortuosa, vueltas y vueltas que no se terminaba, mis manos estaban tan entumecidas por el frío, que ya no las sentía, parecía que que tenía unos guantes termicos, me rascaba o me pelliscaba no lo sentía, los dedos de mis pies a ratos empezaban sentir calambres, así bajamos. En la carretera veo huellas de ganado vacuno, la vía está hecha trizas, zanjas hechas por el agua de la lluvia, piedricillas filudas emergiendo del piso, que si bajas rapido el chasco que te puedes llevar, el arbusto que se parece ichu, pero no es, es el llamado "iru", hay una diferncia entre estos arbustos. El tallo del ichu es mas finita, sus puntas espinosas es mas débil y del iru es al contrario, ambos crecen casi ala misma altura. Seguimos bajando, una parte de la ladera está quemada,... ¡Qué salvajes quienes lo quemaron! Las primeras curvas estan salpicadas de yareta, estos arbustos corrieron la peor suerte, muchas de ellas están quemadas de raíz, es dificil que se recuperen. Estamos en la altura de Talamolle, un poco al Este, desde allí se ve la presa de Uzuña, Santa Rosa, pero no se divisa Puquina. Los dominios del iru pasan a ser de otros arbustos que crecen en zonas mas cálidas.
Ya eran mas de las 5 :30 pm, no hubo tiempo para mirar el reloj, eran los últimos rayos del sol, el reflejo del sol a esas horas no nos dejaba apreciar el lado donde se mantiene aún la nieve del Pichu Pichu y paramos la toma de las últimas tomas fotográficas , para luego enrumbar cuesta abajo, no había tiempo que perder. Ya estuvimos al nivel de Santa Rosa, los pastores de ovejas del lugar arreaban su rebaño al corral, hasta que un perro de improvisto me salta al camino, me llevo un susto de señor mío, menos mal no pasó a mayores. Seguimos bajando, pasando varios badenes, cenizales, hasta eso nuestro amigo Aldo ya se había recuperado, mis dedos ya los podía sentir, pasamos por mas arriba de la quebrada de Orlaque, no lo sé talvéz unos 3 o 4 km. mas arriba. Menos mal que no había subidas ni quebradas pronunciadas, todo era bajada. El piii de mi reloj marcaba las seis de la tarde, el horizonte Este se volvía amarillo rojo, la puesta del sol era ya difinitivo, la luna pasaba ser la reina de la noche, mientras nosotros seguiamos pedaleando, se hizo oscuro, Aldo y José prendieron sus linternas, mientras yo, no tenía tuve que manejar a ciegas, no sabíamos donde estábamos, pero ibamos camino abajo, algunas llamas todavía arrancando las últimas hojas de los arbustos, sé que faltaba poco para la pista y en efecto José que iba adelante, nos hacía señas con su linterna.... ¡'Por fín llegamos!.... ¡Qué tal cáculo! Aunque yo, creánme, estaba algo pesimista de llegar a esa hora a Santa Rosa, un poblado que esta en cima a 11 km de Puquina. Nos saludamos efusivamente por haber hecho esa ruta sin novedad. Mi cuenta kilómetro marcaba 74 kms. mas 13 km que faltaba bajar.Ahora tacaba llegar a Puquina en plena noche.
La luna que estaba en lo alto, nos ayudo mucho especialmente a mí, que no tenía linterna. Bajamos, bajamos, hasta que llegamos a Chacahuayo, la sombra de los árboles que se proyectaba por la luz de la luna, hizo que nos "metiéramos" yo y José a un buzón de desagüe, menos mal que la tapa del buzón tenía roto la mitad, yo iba adelante a baja velocidad, pero aún así me llevé otro susto mas y aldo que venía atrás le advertimos. Repuestos del susto, unos 10 metros mas adelante otro buzón roto, aunque este era de menos dimensión, logré golpear las llantas de mi cleta y las cosecuencias las vería al siguiente dia, cuando la llanta trasera estaba baja a causa del impacto. Llegamos a Puquina a las siete de la noche y cuarenta aproximadamente, el hotelero no estaba, tuvimos que bajar a comer hasta la plaza, en donde fuimos abordados por unos pirañas mamá e hijos, quienes querían que le diéramos plata, mientras comíamos, la dejamos Aldo y Yo nuestras "compañeras" afuera, no sabía mos que estos estuvieron manoseando a "ellas" tarde me daría cuenta (al siguiente día), que le habían sacado una de las tapitas para bloquear la suspensión, el sensor del velocímetro. ¡Pucha! tenía ganas de samaquearlos si lo encontraba e esas pirañas.
Al siguiente Aldo y José se vinieron en carro, mientras yo, tenía que seguir pedaleando, tenía que seguir sudando la gota gorda para sentirme satisfecho . A las 9:30 de la mañana salí de Puquina. Llegue pasadas las 2 de la tarde, completos y enteros sin novedad mediante los Apus. Fueron 88 km de de Chiguata - Salinas Moche(aunque no llegamos a este poblado)- Puquina, mas 70km Puquina-Arequipa. Desde aquí mis agradecimientos a Aldo y José por haber oido el llamado de los Apus y haber soportado en la ruta a este servidor, un "rebelde sin causa alguna" por haberlos llevado por los caminos que ellos ni mismo conocía y esta nueva ruta formará parte de nuestra agenda de nuevas rutas, ojalá que la voluntad de cada uno prime, por recorrer esta sensacional ruta y que el Divino Hacedor así lo permite.

Saludos.
Felix.